lunes, julio 24, 2006

Escapando de mi

Luego de casi 10 días en el limbo material, la vida se compone y bastante. Nada mejor para recrear el alma que huir de la civilización en compañía de quienes me trajeron al mundo, y hablarnos de tú y tomar whisky y mezcal que no raspa. Tener a donde escapar hasta de sí mismo siempre será renovador, motivante y sobre todo energizante, para sobrevivir a mi ciudad, y para sobrevivir a mi mismo.

Graaacias a todos los primos, tíos y tíos abuelos que me hacen reconocerme en cómo soy, cómo fui y cómo seré. Me gusta, y mucho. Gracias papá por contarme por enésima vez la historia del burro que iba de Los Sauces a la Boca, gracias por enseñarme cómo se puede orar a la tierra nutrida de antepasados tepehuanos y españoles. Gracias madre porque no me explico mi vida sin ti.

Gracias bebé por recordarme cómo soy mejor, cómo cambia mi carácter cuando lucho contra una ciudad enardecida, cuando la opción más sana aquí es dejar ser, dejar pasar.

Gracias padre por recodarme que no hubieras perdido tu tiempo haciendo de mi un ser incapaz de vivir. Vivo.

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