Complacer con lo que no soy. Qué duro es no sentirse a la altura. Qué duro es no tener lo necesario.
No tengo una arracada en la oreja, no soy desempleado ni toco la guitarra o la batería. No me cojo a una vieja en cada antro, no fumo como chacuaco, no me emborracho en martes por la mañana, no tengo hijos por ahí. No quiero ya tener hijos.
No uso botas ni cinturones piteados, aunque amo las camisas vaqueras. También amo la música de banda y nada como esas canciones para tomar un tequila o un whisky. Aún así, no es suficiente ni visible.
No puedo llevar un archivo ordenado de los procedimientos médicos de mi papá y atender a tres hijos al mismo tiempo, y quedarme tiempo para ser brillante en mi trabajo.
No sé qué puedo hacer. No sé qué quiero hacer. Vivo en una apariencia de pendejadas para tratar de arrancar sonrisas a quienes no importo. Estoy muy cansado.
Intentando ordenar lo que no se ordena en mi cabeza... o que no tengo ni ganas de ordernar.
viernes, diciembre 16, 2011
jueves, diciembre 15, 2011
Espectador de esquina de hospital
Se siente en el mismo lugar, más profundo, quizá, así sin "s". Se exacerba cuando lo veo reflejado en los párpados de mi padre. Y entonces no sirvo para nada. Me reanimo y río, y me carcajeo, para no llorar por otras cosa que en verdad importan. A un mes del trasplante, agradezco a Dios que todo va en "perfecto orden", en palabras del doctor. Pero el alma no levanta, y los párpados caídos tampoco. Y le duele estar vivo, y a mi me duele ver su dolor. Y me duele la vida también, producto de decisión estúpida tras decisión estúpida.
"No", "no", "no". ¿Qué no estaba resignado al lugar que siempre he ocupado? ¿Qué no se supone que estaba bien? ¿Y qué no era yo muy noble y bueno? Sea de donde sea que venga esto, no me gusta, ni un pelo. Remar contra corriente cansa más de lo que creí. Tapar el Sol con un dedo me ha quemado las retinas.
"No", "no", "no". ¿Qué no estaba resignado al lugar que siempre he ocupado? ¿Qué no se supone que estaba bien? ¿Y qué no era yo muy noble y bueno? Sea de donde sea que venga esto, no me gusta, ni un pelo. Remar contra corriente cansa más de lo que creí. Tapar el Sol con un dedo me ha quemado las retinas.
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