miércoles, febrero 25, 2009

Frío

"El amor no es nada cómodo". Eso leí hoy en el blog de Mr. Ñets. No sabía qué poner ante tal certeza, que sólo se me ocurrió escribir "Qué verdad tan incómoda". En esa especie de deja vú permanente que es mi vida, Adry y Nat me contaron la misma historia, pero con protagonistas diferentes.

En el ya permanente deja vú, leí los restos de una historia de amor de un amigo que me hizo, por alguna razón, llorar. Me vi muy maricón, pero entre tantas emociones encontradas de los seres que quiero y más veo en todo el día, por un momento me sentí como espectador de una película, que ve morir el más puro sentimiento humano: el amor.

Lo que leí fue una muestra de amor incondicional, de cómo puede amarse más al otro que a sí mismo. Sólo recuerdo una frase: "Te amaba de tal manera, que me concentraba y rezaba para que vieras nevar en Nueva York".

domingo, febrero 22, 2009

Slumdog Millionarie...

Eran las 11 y me quitè las legañas de los ojos. Sòlo en sàbado, lo ùnico que se me ocurriò fue conectarme, y luego checar la cartelera de Cinemex para darle vuelo a la membresìa. Valquiria, La Duda y Slumdog eran a las 11, y yo estaba en boxers y despeinado.... pero Backyard estaba a las 11.20. El plan se fraguò en mi cabeza como cabeza de nota de portada: no me baño, me pongo una gorra, unos pants ¡y ya estàs! Ademàs, llego caminando!

Nunca se me hizo màs corto el camino a Manacar, y es que redescubrì què majestuosa puede ser una mañana de sàbado, sobre todo, a travès de los jardines de la UP. Gente desayunando bajo el Sol en las mesitas de los portales, pasto reluciente y novias mañaneras esperando en sus autos por el prìncipe azul para entrar a la iglesia. Escribà de Balaguer se hubiera sentido orgulloso, y yo me sentì con ganas de formar parte del cuadro, pero me quedaban sólo 7 minutos y debìa caminar pronto. Hasta vi un departamento que podrìa ser EL departamento.

Total, un chavo qùe me recordò al que trabaja en hamburguesas Krusty me dijo que disfrutara la pelìcula, y subì hecho la mocha a una sala en la que no había nadie màs que yo. NADIE. Sentì un poco de miedo, no sè porquè, y me dispuse a sacar todo lo que entrò en mi mochilita de contrabando.

No sè si fue la soledad, el no hablar con nadie o què, pero me Backyard me deleitò. Me sentì un tanto irresponsable de que eso pase en Mèxico y yo no haga nada por pararlo, me sentí hèroe y casi quise renunciar e todo e irme a vivir allà y atrapar al o los responsables, volverme policìa y colgarme unas 3 medallas, pero pensè que serè realista y empezarè a buscar info en internet y firmarè cuanta iniciativa ciudadana halla en pro de que eso se aclare, y sobre todo, se detenga.

Hoy voy a ver Slumdog para tener màs informaciòn antes de ver los òscares, ayer La Duda me dejò asì, con dudas de sì me gustò o no, en momentos me aburriò un poco, pero tengo una expectativa altìsima da "Quiero ser millonario", o como le hayan puesto en spanish. A ver què tal. And the oscar goes to..

miércoles, febrero 18, 2009

De amigos y cosas mejores

A los 30, he llegado a pensar que los amigos que hice los hice ya y que ya no hay nuevos. Sé que suena a viejo, pero es interesante cómo la vida te hace darte cuenta de que nada de lo que das por sentado es necesariamente cierto.

Oyendo a Adolfo en su espectacular depresión, me redescubrí a mí hace unos 10 años. ¡10 años! Hace poco esa era mi edad, de verdad, no me parece que haga tanto tiempo que no sabía qué hacer cuando tenía una erección inesperada. Y hoy, "adulto" ya, encuentro uno tras otro, nuevos seres humanos con los que me identifico tanto, que no puedo esperar para convertirlos en mis amigos.

Ayer me llamó la mamá y mi nueva "Aby", madre y abuela de Adolfo. Yo no sé qué les dijo él, pero el encargo era "por favor que coma", "llévalo a chelear", "vengan al carnaval". Me sentí tan bendecido de que un par de mujeres en sus 50s y 80s preocupadas de su retoño confiaran en mí para hacer algo por él, que algo bueno tuvo que haberles dicho de mí para que me llamaran y pudieran sentirse, en su preocupación, un poco más tranquilas.

Adolfo, ¡no sabes todo lo bueno que has traido a mi vida! Es de esas fortunas de ser compañeros de trabajo, pero descubrirse en el fondo amigos. Así me pasó siempre con mis mejores amigos: Gabriel, Joel, Javier, Natalia, Hanako, Tan, Ale, Kar, Adry.

También ayer, Edgardo me envió un mail en su acelere regio para decirme, así, llanamente, "te adoro". Yo le dije que esperaba que él se hubiera casado con Salma. Pero el punto es que hoy que lo vi llegar a la cena de consejos, no pude menos que correr como adolescente enternecida a abrazarlo, y el abrazo era lo más sincero que un abrazo puede ser. Me sentí privilegiado.

La semana pasada me reencontré telefónicamente con Ana, a quién no veo hace unos 8 0 9 años y a quien nunca pude localizar para mi boda. Me contó tantas cosas, que no pude menos que apretar una lagrimita. "¿Te acuerdas que veíamos el frasco de la mayonesa para ver si tenía que guardarse en el refri?", "¿te acuerdas del huracán cuando salimos del cine', "¿te acuerdas de Raquel, de los colombianos, de las tareas a máquina eléctrica?". Recuerdas, recuerdas, recuerdas.

No recordaba nada, y una amiga en el tiempo y en la distancia sí lo recordaba, y me hizo recordar a tantos amigos que nos perdimos en el camino de la vida y no sabemos nada de nadie. A algunos los imagino con hijos, a otros en el alcohol total. Los extraño Julio, Julio César, Félix, Merino, Tovar, ¿dónde están?

Y los nuevos encuentros siguen. Juan Carlos es un nuevo "amigo" cibernético. Creo que está muy solo y a veces lo siento medio freak, pero hay algo en lo que leo que me hace pensar que la casualidad nos hacía falta a los dos.

Un día Val me dijo algo que no entendí bien hasta hoy: "tú eres de esas personas que cuando uno piensa que ya no queda nada, escarbas". Me siento bien así.

Cuando la metáfora nos alcanzó

Antenoche, con la panza inflamada como tambor, llegué a mi casa y me arrastré a la cobija blanca que Ivonne quería donar cuando las inundaciones en Tabasco. Es sorprendente como las mujeres pueden odiar una cosa y luego amarla al grado de no querer soltarla.

Generalmente, las conversaciones nocturnas no pasan de "¿cómo te fue hoy mi amor?", pero ayer en la mañana, la metáfora aquella de "las deudas no dejan dormir", nos alcanzó. Y es que nos levantó la grabadora del teléfono que entró a todo volumen a las 7 de la mañana con un amenazante ejecutivo de tarjeta de crédito de algún banco diciendo "No se esconda, no se esconda". No se me ocurre una peor forma de empezar el día, pero algo tan desgradable nos hizo hablar más allá de "qué rico estaba el pay que me comí". Gracias ejecutivo de banco con el trabajo más triste del universo, por traer algo de acción a mis rutinarias noches.

Me permito reproducir, sabiendo de la nobleza de Mr-Ñets, bloggero al que siento más cercano cada vez que lo leo, un par de párrafos de su post Desviaciones épicas, en http://poraquiteveo.blogspot.com/, el mejor blog que haya leído, y que, pese a todo, no baja el ánimo ni la guardia jamás.

"Más tarde, a horas que no son horas, te acuestas con ella que está más agotada que tú y que supone que tú te la pasas súper chispa. En ese momento de silencio quisieras tener la imaginación suficiente para contarle las aventuras del Príncipe Eugene Van Huggies Etapa Cinco, quien con su escudo bien humectado y un temple sin alcohol y sin aroma, conquista a diario la tierra del mojón con elotitos. Pero a esas horas no hay iniciativa en la narrativa ni ganas bajo la piyama.
"Te acuestas como feto dando la espalda a tu mujer. Otro día se te acaba y tú sin decirle que allí estás, y que aunque extrañas tener el tiempo y el espacio del llanero solitario, tu reino comparte terreno y ríos y siembras con el suyo. Ella, desde su lado de la cama, también extraña sus años de soltera y ahora siente deshojarse como una princesa desterrada".

martes, febrero 03, 2009

Tú

Ayer me quedè con ganas de ti.

En el tiempo sòlo que tuve en Las Vegas, por fin tuve tiempo para mì, para pensar tambièn en nosotros, porque quiero creer en nosotros. Tengo una cosa clara, te amo. Con todas sus letras, con toda la fuerza. Decidì que te harè saber lo que no me gusta, porque guardàrmelo no me ha servido para nada, y sòlo crea un espacio que no quiero que halla entre nosotros. Y es una decisiòn que voy a cumplir, porque mi silencio no me ha traìdo nada bueno, y creo que a ti tampoco.

Hay algo que especialmente hizo mella en mi. ¨A veces me siento tan sola¨, dijiste, y me puse a pensar que yo no me he atrevido a decirte eso cuando me siento asì, y debo hacerlo, porque podemos acompañarnos, y debemos, no porque tenga que ser asì, porque quiero que sea asì, y espero que tù tambièn.

No estàs sola. Perdòname cuando no me has sentido ahì para ti, pero siempre lo he estado, es sòlo que a veces no sè còmo demostràrtelo, porque me siento intimidado por ti.

Llorè mucho en el aviòn de regreso, espero que no lo hayas notado porque no querìa arruinar lo felices que estuvimos, pero es que yo me derrumbè en el aeropuerto. No pude màs, y es que sentì que una vez màs, las vacaciones se empañaban por algo. Luego anoche, en la pelìcula, casi me sentì tonto de haber comprado una membresìa doble, pero luego pensè que lo hice porque querìa disfrutarla junto a ti, no solo, a pesar de lo que pasò. Y es que cuando muera, quiero que en mi tumba diga que ahì estàn los restos de un hombre que tratò de ser feliz, porque creo en lo que te dije, y quiero creer en nosotros.

Aplausos al Bellagio

Venìa medio happy del Luxor, caminando por el strip para no llegar en estado tan incoveniente y no hacerme un pedo -otro!-. Venìa de ver el artifact exhibition del barco que zarpò el 10 de abril de 1914, y que nomás no llegò a puerto. Como no habìa podido terminar de verlo la noche anterior, y le contè que no habìa podido verla cuando estuvo en Mèxico, el encargado me dijo ke volviera para terminar el recorrido,y poder tocar la gran pieza, sin albùr, esa que recuperaron en 1994, creo, y que es la parte màs grande sacada del lugar del accidente del Titanic. Ahh!! y comprè un dije que, aseguran, trae un pedazo original de carbòn o algo asi, y como el ser humano es el unico que tropieza dos veces con la misma piedra, lo comprè. Al fin y al cabo, la esperanza es lo ùltimo que se pierde.

Ya frente al Bellagio, como a 2 grados, me detuve a descansar de las ampollas en los pies. Y entonces empezò el espectaculo que tantas veces habìa visto desde mi ventana en el Caesar, pero no desde la calle. Era un canciòn de Shania Twain, o como se escriba, y casi llorè. Venìa ya muy sensiblòn de la expo, de la mùsica, de los recuerdos de ese sueño cuando tenìa 14 años, de whisky, y ver la magia del agua en las fuentes me llevò al extremo.

¨r u russian?¨ Me preguntò una rubia con la mirada de quien no puede estarse en pie. La mirè como hacìa mucho no miraba a una mujer, porque sentì algo de compasiòn porque algo de mì vi en ella. Sola en Las Vegas, sin nada màs que hacer que imitar a Nicolas Cage en Leaving Las Vegas y tratar de olvidar cuàn miserable se puede llegar a ser, y cuànto puede herirte lo que se ha amado tanto.

Seguì caminando. Arriba ya me aguardadaba el fantasma de los sinsabores vacaciones, una, dos, tres veces. Y entonces quise morirme, pero no tuve los huevos para hacerlo.

Pero hoy, de vuelta, me siento mejor, a pesar de la infecciòn en los ojos. Hoy como en la pelìcula., quiero decir sì.

Bajo cero

Frìo en el strip, frìo en el corazòn.

Serà posible vacacionar sin dolor?

La burra no era arisca, la hicieron.