miércoles, febrero 18, 2009

Cuando la metáfora nos alcanzó

Antenoche, con la panza inflamada como tambor, llegué a mi casa y me arrastré a la cobija blanca que Ivonne quería donar cuando las inundaciones en Tabasco. Es sorprendente como las mujeres pueden odiar una cosa y luego amarla al grado de no querer soltarla.

Generalmente, las conversaciones nocturnas no pasan de "¿cómo te fue hoy mi amor?", pero ayer en la mañana, la metáfora aquella de "las deudas no dejan dormir", nos alcanzó. Y es que nos levantó la grabadora del teléfono que entró a todo volumen a las 7 de la mañana con un amenazante ejecutivo de tarjeta de crédito de algún banco diciendo "No se esconda, no se esconda". No se me ocurre una peor forma de empezar el día, pero algo tan desgradable nos hizo hablar más allá de "qué rico estaba el pay que me comí". Gracias ejecutivo de banco con el trabajo más triste del universo, por traer algo de acción a mis rutinarias noches.

Me permito reproducir, sabiendo de la nobleza de Mr-Ñets, bloggero al que siento más cercano cada vez que lo leo, un par de párrafos de su post Desviaciones épicas, en http://poraquiteveo.blogspot.com/, el mejor blog que haya leído, y que, pese a todo, no baja el ánimo ni la guardia jamás.

"Más tarde, a horas que no son horas, te acuestas con ella que está más agotada que tú y que supone que tú te la pasas súper chispa. En ese momento de silencio quisieras tener la imaginación suficiente para contarle las aventuras del Príncipe Eugene Van Huggies Etapa Cinco, quien con su escudo bien humectado y un temple sin alcohol y sin aroma, conquista a diario la tierra del mojón con elotitos. Pero a esas horas no hay iniciativa en la narrativa ni ganas bajo la piyama.
"Te acuestas como feto dando la espalda a tu mujer. Otro día se te acaba y tú sin decirle que allí estás, y que aunque extrañas tener el tiempo y el espacio del llanero solitario, tu reino comparte terreno y ríos y siembras con el suyo. Ella, desde su lado de la cama, también extraña sus años de soltera y ahora siente deshojarse como una princesa desterrada".

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