Ayer me quedè con ganas de ti.
En el tiempo sòlo que tuve en Las Vegas, por fin tuve tiempo para mì, para pensar tambièn en nosotros, porque quiero creer en nosotros. Tengo una cosa clara, te amo. Con todas sus letras, con toda la fuerza. Decidì que te harè saber lo que no me gusta, porque guardàrmelo no me ha servido para nada, y sòlo crea un espacio que no quiero que halla entre nosotros. Y es una decisiòn que voy a cumplir, porque mi silencio no me ha traìdo nada bueno, y creo que a ti tampoco.
Hay algo que especialmente hizo mella en mi. ¨A veces me siento tan sola¨, dijiste, y me puse a pensar que yo no me he atrevido a decirte eso cuando me siento asì, y debo hacerlo, porque podemos acompañarnos, y debemos, no porque tenga que ser asì, porque quiero que sea asì, y espero que tù tambièn.
No estàs sola. Perdòname cuando no me has sentido ahì para ti, pero siempre lo he estado, es sòlo que a veces no sè còmo demostràrtelo, porque me siento intimidado por ti.
Llorè mucho en el aviòn de regreso, espero que no lo hayas notado porque no querìa arruinar lo felices que estuvimos, pero es que yo me derrumbè en el aeropuerto. No pude màs, y es que sentì que una vez màs, las vacaciones se empañaban por algo. Luego anoche, en la pelìcula, casi me sentì tonto de haber comprado una membresìa doble, pero luego pensè que lo hice porque querìa disfrutarla junto a ti, no solo, a pesar de lo que pasò. Y es que cuando muera, quiero que en mi tumba diga que ahì estàn los restos de un hombre que tratò de ser feliz, porque creo en lo que te dije, y quiero creer en nosotros.
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