miércoles, junio 27, 2012

La Mariposa Azul

Soy un tipo privilegiado. Me pagan por hacer lo que más disfruto en la vida (no, no por masturbarme). Leo libros antes que nadie, y debo darme a la tarea de buscar personajes, que cuando menos, puedo describir como interesantes.

Hoy la personaje interesante fue grandilocuente (no sé bien qué siginifica, pero es una palabra divertida y  suena perfecto para este caso, y qué hueva goglearlo). La Mariposa Azul, como le pondré, llegó con una sonrisa de Mona lisa, verso sin esfuerzo, y de inmediato algo reaccionó en mi cuerpo (que no, que no fue esa parte del cuerpo).

Apenas puedo describir la magia, además de las coincidencias, las "Diosidencias".  Tenía mucho tiempo, por no decir que nunca, que no sentía tal nivel de emoción por un nuevo libro.

Que siempre que me tope con la grandeza, tenga la capacidad de reconocerla, y abrazarla.

miércoles, junio 20, 2012

Llueve en Río Mixcoac

Cuando la gente tiene problemas, alguien debería andar cerca con una taza de café, pero de las humeantes, que se antoje pues. Ivonne hoy entró con una al cuarto mientras yo teminaba de bañarme a deshoras de la mañana para llegar al comité internacional, convenientemente pactado a las 4 pm, "hora de verano de España". Y a los que estamos en América, que nos lleve Pifas. Afuera llueve y llueve, y mi casa no invita precisamente a salir, ni habiendo sol.  Pero el sólo olor me hizo apurarme con la rasurada y con las ganas de presumir el corte que me hizo Gabriel (tomen nota, el mejor estilista de México, en Damas 130, en la San José Insurgentes, estrenando su propio salón).

Comité internacional después, llamadas dizque vip después, llueve en Río Mixcoac. Hay voces de desprecio al día, y otras de los qu siempre ven el vaso medio lleno o aman la depresión, que lo idolatran. A otros, se les ve la pijama debajo del pantalón.

Yo no sé, pero qué a gusto estoy con la segunda (la cuarta en realidad) taza del café de este día.  No tengo memorias de café. Mis papás no son cafeteros ni me remite a mi infancia, ni nada.  Y me gusta tanto como esas cosas que siempre me remiten a algo.  Tal vez el café es simplemente como el sexo. Pero más rico.