miércoles, junio 20, 2012

Llueve en Río Mixcoac

Cuando la gente tiene problemas, alguien debería andar cerca con una taza de café, pero de las humeantes, que se antoje pues. Ivonne hoy entró con una al cuarto mientras yo teminaba de bañarme a deshoras de la mañana para llegar al comité internacional, convenientemente pactado a las 4 pm, "hora de verano de España". Y a los que estamos en América, que nos lleve Pifas. Afuera llueve y llueve, y mi casa no invita precisamente a salir, ni habiendo sol.  Pero el sólo olor me hizo apurarme con la rasurada y con las ganas de presumir el corte que me hizo Gabriel (tomen nota, el mejor estilista de México, en Damas 130, en la San José Insurgentes, estrenando su propio salón).

Comité internacional después, llamadas dizque vip después, llueve en Río Mixcoac. Hay voces de desprecio al día, y otras de los qu siempre ven el vaso medio lleno o aman la depresión, que lo idolatran. A otros, se les ve la pijama debajo del pantalón.

Yo no sé, pero qué a gusto estoy con la segunda (la cuarta en realidad) taza del café de este día.  No tengo memorias de café. Mis papás no son cafeteros ni me remite a mi infancia, ni nada.  Y me gusta tanto como esas cosas que siempre me remiten a algo.  Tal vez el café es simplemente como el sexo. Pero más rico.


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