lunes, junio 16, 2008

Una flor amarga

Dispuesto a esperar como pocas veces en mi vida, prendo un cigarro frente a la puerta 3 del aeropuerto. Dos fumadas después aparece el pointer arena.
-"¡Hola!"
- "¡Ashhhhhhhhh!
Mi mirada lo dice todo, y a pesar de explicaciones, la flor me sabe amarga. Lejana.

Un collar de perlas

Hace mucho, cuando todavía creía, soñé a mi abuela vestida de negro. La soñé así cada vez que se fue muriendo uno de sus hijos varones. Cuando murió mi tía Isabel, la soñé vestida de azul, como vestida con una tela de magitel a rayas, y entonces supe que el patrón había cambiado. No la he vuelto a soñar jamás. La historia de las muertes de mis tíos es casi tan vieja como yo, pero más. Empezó mucho antes de nacer, y después, poco antes de hacerlo. Cuando nací ya tenía tíos muertos, e historias que no alcanzaba a entender. Después, en un lapso de dos años, se fueron cinco. Si no fuera por el dolor extremo, era casi de chiste. ¡Ya nadie me creía! Y ya mejor ni decía.

Y luego empezó el otro lado, el paterno. Tía, y ahora, tío. Y duele.

jueves, junio 12, 2008

Una, o varias, canas al aire

Luego de la tormenta viene la calma, y a veces, la felicidad. Lo que creí que era un episodio que no superaría en toda mi vida, o que al menos me afectaría de forma permanente, resultó ser para mis papás la oportunidad de redescubrirse, de reinventarse y hasta de renacer.

Lo que nunca: es domingo a las 11 de la noche y el teléfono suena. Ni Ivonne ni yo contestamos, porque ¿quién llama a esta hora? Y si es una emergencia, pues ahí está la grabadora. Nada, no hay mensaje, pero sí suena, y suena, y suena. Y luego suena mi celular... ¡son mis papás! Mil cosas pasan por mi mente y siento una opresión en el pecho, ¡es domingo después de las 11! ¡y ellos deberían estar dormidos! Pienso en mis sobrinos, se me dificulta respirar....

"Hooooola mijooooo", me saluda una aguardientosa voz desde el otro lado del teléfono, bueno, de dos teléfonos, porque mis papás no pierden la costumbre de hablar cada uno en un teléfono: en el estudio y en la recámara. "Cómo está mijo queridoo"... dudo por unos momentos, ¿de verdad son mis papás? ¿Con unos alipuzes en domingo en la noche? Es casi indescriptible cómo me siento, pero el sentimiento fuerte es de ¡qué chingón! Me cuentan que vienen del Panchán de comer pizza, pan de ajo y tequila, y empiezan a preguntar cómo vamos con los planes del road trip escape del verano. Se interrumpen el uno al otro, se mandan besos, chismean... La sonrisa no se me quita, me siento tan feliz que a la mañana siguiente, al despertar, siento la quijada adolorida.

Y anoche la historia se repite. Les marco y nada, pasan de las 10 y nada, pero ni siquiera pienso que andan de parranda.... ¡y sí! me devuelven la llamada una hora después, "porque van llegando del nuevo Muchos", un restaurant recién abierto que querían probar. "¿Y ya tiene el permiso mijo?", "¿En qué camionetas nos vamos a ir?", "Pues lo esperamos a que cierre y nos vamos a la hora de la comida", "Y de regreso quiero que pasemos a Zacatecas y Guanajuato". Fantaseo con que un ovni bajó y mis verdaderos papás están ahora en una galaxia lejana, añorando volver algún día.

Resulta increíble cómo la vida tiene la capacidad de reinvertarse, de pasar de momentos sin disfrute alguno al máximo placer, a la máxima felicidad. Gracias papás porque redescubro, yo también, lo importantes que son en mi vida.

viernes, junio 06, 2008

Ser padre

Pues no pude dejar de echarme cuanto post puso este amigo regio en su blog... Este que copio acá no tiene un poco de madre. Añoré ser padre como hacía un año y un mes no quería. Y luego me sentí pinche y muy estúpido, pero luego recobré el buen ánimo. Felicidades Eugenio, sobre todo por el último párrafo, y por la última oración de tu post.

http://poraquiteveo.blogspot.com/2008/05/el-primer-beso.html

El primer beso
Como ya lo dije, la paternidad te pone de frente con cualquier tipo de fluido humano.La otra noche le di a Mateo una fuerte dotación de uva verde que es una de sus frutas favoritas. -Mira qué bien se las come-, le decía yo emocionado a la Maga. Se echó un racimo entero y hasta ahí todo bien. La mañana siguiente fue una de ésas en las que me tocó cambiar el pañal. Se sentía pesadito pero aparentaba ser sólo pipí (nada más alejado de la realidad) así que lo abrí con entera confianza. "¡Ahhh su pinche madre!" es una expresión que queda corta. Aquello tenía aspecto como de un apestoso curry de uva en el que se identificaban bien algunas piezas aún sin digerir, olía como a vinagre de manzana (aunque eran uvas) echado a perder.Utilicé cinco toallitas húmedas para limpiar la zona, sentía cómo el hedor caliente se me metía por la nariz, me rebotaba en la nuca y de ahí se esparcía por todo mi cerebro hasta salirse por mis ojos. No es broma, el pañal era un sauna, como cuando abres el pescado que has cocinado con papel aluminio y sale vapor, era como un sobre bonito con ántrax en el interior, por fuera lucía indefenso pero adentro vivían el diablo y el monstruo de la laguna verde. Ese Huggie era como un chihuahueñito muy mordelón, por así decirlo.-Qué exagerado eres-, me dijo la Maga, quien como toda mujer tiene la habilidad de oler caca y guardar la calma mientras se unta crema en las manos o se pone los zapatos. A los hombres la peste nos inmoviliza, nos entorpece (¿más?) y nos ataranta.Saqué el pañal de la casa, no merecía estar en ni un basurero de adentro, era algo descomunal. Me hubiera gustado ser campeón de tiro de bala para lanzarlo hasta la Huasteca. Por más que le platico esto a mi mamá o a mis amigas se me quedan viendo como si fuera yo un principiante, ¡y no lo soy!, creo que ya merezco el nivel de avanzado en estas tareas putrefactas del cambio de pañal.Ya me aventé cuatro párrafos y un renglón hablando de la caca extraordinaria de mi hijo. A veces pienso que si un terapeuta se mete a leer el blog descubrirá en mí una especie de fijación por el excremento. ¿Estaré enfermito?, quién sabe, pero yo no quería extenderme tanto en ese capítulo del pañal.Lo que yo quería era que ustedes sacaran sus calendarios y apuntaran en tinta roja que ayer, 13 de mayo del 2008, Mateo dejó de hacer lo que estaba haciendo y caminó hacia mí para darme su primer beso. No fue tronado, sólo acercó sus labios y me los puso en la parte del cachete izquierdo en donde no tengo barba. Acompañó la faena con un abrazo partido (sólo con un bracito) y luego se alejó regalándome una de sus sonrisas tipo Bugs Bunny.Ese beso vale más que 100 pañales con todo y el vinagre de uvas tóxico. La paternidad es eso, es la unión de lo más bello con lo más horrible en donde siempre gana lo primero. Soy feliz.

Escondites imposibles

Surfeando, quitándome el estrés del cierre que el destino se empeña en hacer complicado cuando nadie más lo complicó (¡cómo íbamos a perder la costumbre chingao!), me encontré este post de alguien llamado Eugenio, que por cierto hasta parece ser colega mío porque es periodista, que tal vez ha de sufrir como yo el síndrome de persecución: cuando, no importa donde estés, no puedes estar sólo, ni por un segundo.

Quitando lo del facebook, del cual soy fan, y añadiendo que llegué al extremo de esconderme en el baño y tardarme horas para no poner sonrisas que no quiero en mi cara, casi casi pude haberlo escrito yo. Me permití editar en negritas lo que me identificó más.

Escondites imposibles

(Por
Eugenio, quien dice ser hijo de Yuyo e Irene. Esposo de Maga, papá de Mateo y de Ramona. Hermano de Irene y tío de Fabiana. Cuñado de José, de Pía, de Lucho, de Fernando y de Christian. Yerno de Polo y Alminda. Padrino de María Fernanda y de Emilio. Amigo de Los Spocs, del Pedy, de Regu y del Rat Pack.)


Los avanzados sistemas de comunicación nos han garantizado la pronta localización de cualquier persona a la hora que sea. Gracias a los ya arcaicos bipers, celulares, nexteles y GPS es casi imposible que alguien se esconda del prójimo en estos tiempos, pues todos estamos a una tecla de ser encontrados. Pobre de aquél que no sea localizado porque inmediatamente se le critica de escondidizo, resbaladizo, antisocial, prehistórico o ermitaño. "Te llamé y nunca me contestaste", es la frase lapidaria con la que son señalados aquellos que por voluntad o descuido no están disponibles en su celular o radio las 24 horas.A veces me da por extrañar la espontaneidad de los encuentros casuales de antes. Ese dejar que el destino nos una sin tener que ponernos de acuerdo, así como todas las tardes se reencontraban la Maga (no la mía, sino la de Cortázar) y Oliveira en alguna esquina de París. Hoy en día decirle a un amigo que te espere en "algún lado" es casi pecado, pues requerimos que nos sean señalados cuidadosamente los puntos y las comas del lugar específico del encuentro. No podemos darnos el lujo de perder unos minutos buscándonos y menos hacer el ridículo de perdernos si a cada quien le cuelga un teléfono de su muñeca.Si alguien todavía se pregunta cuándo llegará la época en la que las máquinas dominen el mundo, siento decirle que esa época nos ha rebasado ya. Basta que nos quedemos una semana sin celular o internet para sentirnos autistas, seres aislados en la cuarta dimensión o humanos en desuso.La pérdida de espontaneidad se manifiesta también con la accesibilidad descomunal que tenemos hoy con la música gracias al Ipod. Recuerdo aquél verano de 1983 cuando le pedí a mi hermana que me trajera de un viaje el caset Thriller de Michael Jackson. Yo estaba tan fascinado con la batería introductoria de "Billie Jean" que casi todas las noches esperaba pacientemente que la pasaran en el radio y me chutaba por horas una cantidad absurda de comerciales y de canciones no deseadas hasta que el programador la incluía.Entonces, cuando tuve el caset en mis manos lo primero que pensé es que la canción ya era "mía" y que no necesitaba esperar a que un locutor mamón tuviera la amabilidad de ponerla en su estación. Inmediatamente puse el caset en la grabadora que mi papá le había comprado a una chivera y reproduje la canción dos o tres veces seguidas hasta que me dí cuenta que súbitamente había perdido el interés en ella. ¿Qué le había pasado a la canción que ya no me gustaba?. Nada, sencillamente se había ido la espontaneidad de "cazarla" en el radio y ahora la podía escuchar cuando yo quisiera. Paradójicamente perdió el chiste una vez que fue "mía". Lo mismo sucede con mis películas favoritas. Primero las veo en el cine y salgo inspiradísimo de ellas, las comento con amigos, les trato de sacar mensaje y moraleja, y me llevó a la memoria alguna escena o una canción inolvidable incluida en el soundtrack. Pero una vez que salen en DVD a veces las compro para no verlas jamás. Sé que están ahí, que las puedo poner en cualquier noche aburrida, pero no me atrevo a verlas de nuevo a menos que me las tope años después en la programación regular de le tele. ¿Mañoso, yo? Un poco.¿Será por eso que todavía no tengo Ipod y que aún no me inscribo en Facebook? A lo mejor. Del primero me han dicho que es un aliviane sobre todo si tienes reunión en tu casa y quieres que la música no termine y varíe toda la noche. Y del segundo me dicen que está muy padre porque te encuentras a gente que hace mucho no ves y puedes ponerte al día en sus vidas.Será lo que sea, pero yo sigo disfrutando de los casi prehistóricos CD's con todo y la "molestia" de que en algún momento hay que meterlos y sacarlos de la grabadora. En cuanto al Facebook todavía no sé si tengo ganas y tiempo de llenarme de amigos nuevos y viejos, aunque es probable que algún día abra mi cuenta nomás para que no me crean desaparecido del planeta, con todo y que, a veces, andar perdido y poco localizable es más divertido.
http://poraquiteveo.blogspot.com/2008/06/escondites-imposibles.html

martes, junio 03, 2008

Después de un tiempo

Jorge Luis Borges

Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma.
Uno aprende que el amor no significa sexo, y una compañía no significa seguridad.
Y uno empieza a aprender.
Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos.
Y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.
Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calorcito del sol quema.
Uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.
Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende.
Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro, significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.
Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.
Con el tiempo te das cuenta que si estas al lado de esa persona sólo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabaras no deseando volver a verla.
Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas.
Con el tiempo también aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.
Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes.
Con el tiempo te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos, algún día lloraras por aquellos que dejaste ir.
Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.
Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano, tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados y al cuadrado.
Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sean como esperabas.
Con el tiempo te das cuenta que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.
Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, extrañaras terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado. Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo, ante una tumba, ya no tiene ningún sentido. Pero desgraciadamente, sólo con el tiempo.

Nuevos senderos

Desde hoy he prohibido a mis ojos el mirarte de nuevo a la cara, tienes algo que acaba conmigo que a mi mente de mi alma separa. Tengo que renunciar a quererte antes que ya no tenga remedio, si mi vida dejara a tu suerte, mi camino será un cementerio. Y basta ya de tu inconciencia de esta forma tan absurda, de ver a diario como hechas a la basura mi corazon, lo que te doy con tanta fe de ver en ti felicidad. Me llevaré la dignidad de no caer más en tu juego, haré de todo mi interior nuevos senderos, y lloraré hasta lograr que algun día ya no te pueda recordar.