Luego de la tormenta viene la calma, y a veces, la felicidad. Lo que creí que era un episodio que no superaría en toda mi vida, o que al menos me afectaría de forma permanente, resultó ser para mis papás la oportunidad de redescubrirse, de reinventarse y hasta de renacer.
Lo que nunca: es domingo a las 11 de la noche y el teléfono suena. Ni Ivonne ni yo contestamos, porque ¿quién llama a esta hora? Y si es una emergencia, pues ahí está la grabadora. Nada, no hay mensaje, pero sí suena, y suena, y suena. Y luego suena mi celular... ¡son mis papás! Mil cosas pasan por mi mente y siento una opresión en el pecho, ¡es domingo después de las 11! ¡y ellos deberían estar dormidos! Pienso en mis sobrinos, se me dificulta respirar....
"Hooooola mijooooo", me saluda una aguardientosa voz desde el otro lado del teléfono, bueno, de dos teléfonos, porque mis papás no pierden la costumbre de hablar cada uno en un teléfono: en el estudio y en la recámara. "Cómo está mijo queridoo"... dudo por unos momentos, ¿de verdad son mis papás? ¿Con unos alipuzes en domingo en la noche? Es casi indescriptible cómo me siento, pero el sentimiento fuerte es de ¡qué chingón! Me cuentan que vienen del Panchán de comer pizza, pan de ajo y tequila, y empiezan a preguntar cómo vamos con los planes del road trip escape del verano. Se interrumpen el uno al otro, se mandan besos, chismean... La sonrisa no se me quita, me siento tan feliz que a la mañana siguiente, al despertar, siento la quijada adolorida.
Y anoche la historia se repite. Les marco y nada, pasan de las 10 y nada, pero ni siquiera pienso que andan de parranda.... ¡y sí! me devuelven la llamada una hora después, "porque van llegando del nuevo Muchos", un restaurant recién abierto que querían probar. "¿Y ya tiene el permiso mijo?", "¿En qué camionetas nos vamos a ir?", "Pues lo esperamos a que cierre y nos vamos a la hora de la comida", "Y de regreso quiero que pasemos a Zacatecas y Guanajuato". Fantaseo con que un ovni bajó y mis verdaderos papás están ahora en una galaxia lejana, añorando volver algún día.
Resulta increíble cómo la vida tiene la capacidad de reinvertarse, de pasar de momentos sin disfrute alguno al máximo placer, a la máxima felicidad. Gracias papás porque redescubro, yo también, lo importantes que son en mi vida.
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