Venìa medio happy del Luxor, caminando por el strip para no llegar en estado tan incoveniente y no hacerme un pedo -otro!-. Venìa de ver el artifact exhibition del barco que zarpò el 10 de abril de 1914, y que nomás no llegò a puerto. Como no habìa podido terminar de verlo la noche anterior, y le contè que no habìa podido verla cuando estuvo en Mèxico, el encargado me dijo ke volviera para terminar el recorrido,y poder tocar la gran pieza, sin albùr, esa que recuperaron en 1994, creo, y que es la parte màs grande sacada del lugar del accidente del Titanic. Ahh!! y comprè un dije que, aseguran, trae un pedazo original de carbòn o algo asi, y como el ser humano es el unico que tropieza dos veces con la misma piedra, lo comprè. Al fin y al cabo, la esperanza es lo ùltimo que se pierde.
Ya frente al Bellagio, como a 2 grados, me detuve a descansar de las ampollas en los pies. Y entonces empezò el espectaculo que tantas veces habìa visto desde mi ventana en el Caesar, pero no desde la calle. Era un canciòn de Shania Twain, o como se escriba, y casi llorè. Venìa ya muy sensiblòn de la expo, de la mùsica, de los recuerdos de ese sueño cuando tenìa 14 años, de whisky, y ver la magia del agua en las fuentes me llevò al extremo.
¨r u russian?¨ Me preguntò una rubia con la mirada de quien no puede estarse en pie. La mirè como hacìa mucho no miraba a una mujer, porque sentì algo de compasiòn porque algo de mì vi en ella. Sola en Las Vegas, sin nada màs que hacer que imitar a Nicolas Cage en Leaving Las Vegas y tratar de olvidar cuàn miserable se puede llegar a ser, y cuànto puede herirte lo que se ha amado tanto.
Seguì caminando. Arriba ya me aguardadaba el fantasma de los sinsabores vacaciones, una, dos, tres veces. Y entonces quise morirme, pero no tuve los huevos para hacerlo.
Pero hoy, de vuelta, me siento mejor, a pesar de la infecciòn en los ojos. Hoy como en la pelìcula., quiero decir sì.
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