Hoy será un viernes para recordar. Pocos días tan tan llenos de actividad como éste, y pocos días también en que las cosas han salido como se esperaba. Hoy es un viernes que me dice también que el trabjo va comiéndome poco a poco, pero tengo presente que mi vida no es mi trabajo, mi trabajo es parte de mi vida. Trabajo para vivir, no vivo para trabajar, al menos, no quiero vivir para trabajar. Disfruté hoy en la sesión de fotos de la mañana, entre el cereal, Jesse y Joy, disfruté una llamada de Ivonne que en realidad me recordó que soy bueno en lo que hago, disfruté la junta de revisión, el cierre estresante y "tardío", aunque luego supimos que teníamos hasta las 9 y media y disfruté también tener control sobre mi adicción a la comida.
A veces, se me olvida aquellos de que la felicidad es un trayecto, no una meta, y que la vida es lo que pasa mientras hacemos planes. Sencillas y casi trilladas frases, pero en el fondo ciertas.
Ahora, tengo mucha emoción familiar, Peter se va conmigo a Chicago, me gustó escucharlo nervioso cuando es tan seguro y todo, carnalito, you rocks! Antier me habló mi papá, de su celular. Me dijo "¿Cuándo nos vemos mijo?" Y no pude decirle que no me iba con él a Durango. Mi mamá me ha marcado hoy 500 veces y en todas ha sido ¡te marco ahorita! Nunca lo hago, pero hoy de plano fue imposible, tuvo mucho tino de marcarme en los momentos más álgidos del día. Thank you God for making my day.
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