A veces hace falta el Atlántico de por medio para extrañar.
Otras, poco menos de dos mil kilómetros son suficientes.
A veces, no importa que estemos en la misma mesa.
Otras, poco menos de dos mil kilómetros son suficientes.
A veces, no importa que estemos en la misma mesa.
no, no me gusta extrañar...
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