lunes, mayo 14, 2007

Aguas calmas

Después de Macondo, no quedan muchas ganas de levantarse para vivir en un mundo común. No hay Ritrovil, Aropax ni Fluoxetina que pueda contra el sentimiento de estar viviendo en un matrix recargado de juntas y sinsazones. Huyamos, amor; a Bali, a Aruba, a San Pedro, a la península, a desintoxicar el alma y el cuerpo de juntas, de enfermedades casi psicosomáticas, de olor a alcantarilla. Llenémonos de Dios y no de psicotrópicos.

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