Quien lo niegue miente: no hay poder como el de la música para ponerte de buenas! Sólo me falta un vaso de ron, o un mojito extra large en la mano, el atrio de la catedral habanera y una noche para bailar ahí, al calor de los marlboro lights porque al de los puros nomás no le hago, y amanecer bañado en tu sudor, listo para dormir junto a ti al calor de los primero rayos del sol.
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