jueves, noviembre 13, 2008

La cantina

Es jueves al mediodía. Desde hoy, decidió que su semana acababa ahí, y empezaba su vida al llegar a la cantina, con nostalgia de Chavela Vargas y José Alfredo Jiménez. Muertos o viejos ya, se encuentra a Lila Downs y se acaban dos, tres, cuatro botellas de tequila. Y se sienten libres, felices de estar, sin lamentos sin sentidos, sin nostalgia de lo que fue o de lo que no fue. Y él vuela después. Siente el viento en la cara, y puede abrazar a sus sobrinos cuando quiere, y puede comer chocolate cuando quiere, y puede hacer el amor cuando quiere, y puede dormir cuando quiere y cuánto quiere. Y no tiene que ir a ningun lugar que no quiere, porque la vida son dos segundos como para perder uno de ellos. Y muere feliz. Y en su tumba dice que ahí descansa un hombre que vino a ser feliz, y no llora porque eso no es cierto.

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