miércoles, enero 07, 2009

Y sigue la yunta andando

Ya desde anoche, cuando venía de copiloto en la camioneta, algo, así con esa palabra "algo", se apoderó de mí. Quería volar y llegar al depa cuanto antes, sin recorrer calles llenas de grafitti. Abrí la ventana para tener algo de aire, pero el olor era nauseabundo. Redescubrí cúán fea puede ser mi Mexicalpan de las Tunas. Fue algo parecido a un ataque de pánico, pero de lo más pendejo posible. No había pasado nada, ni una discusión, ni nada, pero sentí ke un elefante se paraba encima de mi pecho. Al llegar, tuve que salir corriendo con el pretexto de que quería ir al baño, y encerrarme ahí. Pensé en hablarle al psyco, pero me sentí ñoño y mega looser. Y entonces nomás respiré, me quité el traje y una vez en piyama, la cosa estuvo mejor, un poco mejor.

Dormí de la tuna y me levante con dos pies izquierdos, no con el pie izquierdo. Me di un madraz0 en el dedo chiquito para que la señora de la limpieza no me viera desnudo. Lo de Sydney me había valido ya, y en realidad así es, pero ya vi que lo que quiero es SOLEDAD. DISTANCIA. PAZ. A ver qué me invento, pero tengo que estar unos 3 o 4 días solo sin celular ni mail a mi alcance.

Y a ver qué tal sale Manzanillo. Me suena como a que no alcanzó a ser manzana, pero Las Hadas prometen, tal vez, un poco de paz. Hoy no me caigo bien a mi mismo.

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