miércoles, julio 15, 2009

Mi paisano

- "¡Que se pase a la otra línea!", me grita un agente con cara, digamos, de muy mexicano.
Yo no podía abrir los ojos, el cambio de horario y 2 vuelos en viernes en la noche, después de un jueves "universitario" y con dos cierres, para llegar a una boda de día a Chicago, y luego correr, 20 horas después a un junket en NY, acabaron con el ápice de ímpetu que me quedaba para soportar chingaderas.

- "No estoy sordo, pendejo". Y ahí fue cuando supe que no se debe retar a migración en un aeropuerto en alerta naranja. A ver cómo me va el fin en LA!

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