martes, abril 09, 2013

Principio y final

La desconexión entre mi yo y mi noción de yo se hace evidente a mis ojos. Me da en la madre. Es como creerse color negro, y actuar como gris. Y la responsabilidad no es de un trabajo demandante, de una pareja dispareja, de unos papás impositivos, de autores difíciles, de un posgrado desafiante, de un auto que brilla por su ausencia, de carne que se resiste a ser mordida, de ilusiones rotas o calientes. Es toda mía. Casi me siento estúpido. Me siento estúpido, de primaria. Añejo.

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