A veces me urge volver a escribir, a veces lo olvido.
Cuando vuelvo aquí, he estado tentado a borrar entradas que no recuerdo en qué estado escribí, si la mente estaba bien, si la ansiedad estaba a raya, si las sinapsis químicas estaban funcionando. Pero me resisto y sigo. Hoy es uno de esos días. La catástrofe azota a la ciudad y a mi alma, y yo quisiera morir un poco. Huir sin huir, estar pero no estar. Ser o no ser, pero no como Shakespeare, como Sanz. Divorciarme de mí un rato. Dormir sin soñar, poner seguro a la puerta y no existir. Matar el whatsapp. Enterrar el celular a dos kilómetros de profundidad y no volver a saber de él nunca.
No quiero estar conmigo hoy. No quiero ser yo hoy.
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