Soy grande, me creo grande
Mis apás estuvieron akí hoy, menos de 5 horas, pero me supieron a gloria. El depa no estaba tan sucio, así que creo que pasé la prueba de "Ya soy un adulto". A veces, creo que no lo soy y quiero sentirme un puberto caliente de 14 años, recibir dinero para ir al cine y no tener que pensar en créditos bancarios, cuánto abonaré a la tarjeta de crédito, qué caro llegó el gas o si tengo que pagar reconexión de la luz de nuevo.
Apás, os quiero tíos!
La vida es justa, uno crece y se hace hombre -o mujer en mi caso- y toda la vida da de vuelta para enseñarnos que el punto medio entre el hombre y el niño era la libertad y la esperanza que sigue estando ahí de niño y de adulto como si fuese la primera vez...
ResponderBorrar¡Caballero...!