jueves, febrero 25, 2010

Mi Tía Isabel

Era la plaza de toros de Villahermosa. Atrás del escenario, y junto a las gradas, había mar. Era la presentación de Pamela como embajadora, pero mi familia, en específico todos los del lado de mi mamá, llegaban antes. Veía a mi tía Olivia, y luego a mi tía Amparo y a mi tía Eva. Más allá estaban sentados Lalo, Wendy y algunos más, que no recuerdo exactamente quién.

El mar cercano se embravecía y una ola entraba a la plaza y nos mojaba sólo los pies, excepto a mí porque los subía a una banca. Me iba a una banca más lejana, y en eso venía mi Tía Isabel, con una falda azul y una blusa rosa a recostarse en la banca con la cabeza en mis piernas. La veía más llenita, con menos canas, como se veía mucho antes de que muriera. Pero estaba viva, y me abrazaba muy muy fuerte, y yo la abrazaba también. Duramos como un minuto abrazados fuertemente.

Me desperté feliz. En Chicago, en 2004, la vi por última vez. Gracias tía por todas las grabadoras con mañanitas puestas los 4 de agosto en los tendidos de Arroyo Chico. Gracias por lo último que me dijo: "Ahora ya se sabe el camino mijo, Dios me lo bendiga".

2 comentarios:

  1. fuck! se ha de sentir muy culero perder a alguien tan cercano, pero bueno ahora ella desde arriba ver que acerto cuando vea que sabes caminar por lo adecuado.

    saludos!

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  2. Anónimo12:37 p.m.

    Hey Denix, te leí y se me enchinó la piel... es que es la muerte que me ha dolido más, era como otra mamá para mí, era una mujer muy chingona, y muy valiente. Pero soñarla fue como bálsamo, como si volviera a verla!

    David

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