Descubrì que el tercer sobrino no hace tanta ilusión como el primero, pero al mismo tiempo descubrì que aún así, esa ilusión es gigantesca. Lo supe ante unos calcetincitos de dos cms en El Paso.
Descubrí que me queda poco pelo. Ver a amigos que hace años no veía me lo confirmò. Descubrí que mi pene es más pequeño de lo que pensaba cuando era adolescente, o mi panza más grande, no sé. Descubrí que no hay trabajo ajeno que valga la pena, y tal vez ni propio. Que nadie te dará las gracias luego de una década si decides cambiar de yugo.
Que quienes son, están ahí luego de una década. No hace falta nadie más. Que si eres, ese tuyo adentro sigue, con las mismas virtudes, y con más defectos.
Y ahora libros. Más me vale reasociar escribir con algo bueno, o me llevará la chingada.
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