Hoy me dejó despertarme sin dolor. Me di un baño de agua fría y no salieron lágrimas de mi. Toda el agua con la que me bañé salió de la regadera. Y en viernes. Y en mañana nublada, fresca, con aire de San Cristobal o de Medellín. Café.
Desnudo, me recosté sobre la cama recién tendida. Qué libertad, qué placer. Disfrutar despertar, estar vivo, ser y estar. Como hace meses no. Gracias fatiga crónica, depresión o estupidez por regalarme un viernes sin ti.
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