lunes, agosto 13, 2012

Metal

Hacía tiempo que Adriana no veía ojos así. Del café exacto que le gustaba, del tamaño exacto, con el pelo cayendo sobre los ojos como le gustbaa. Y la forma de apretar los labios un poco para reprimir su complusión por tocar.

Risas nerviosas, preguntas tontas en un elevador que no podía invitar menos a flirtear. Presencias incómodas. Pasiones reprimidas, ganas de arrojarse a besos una sobre el otro. De olerse. Adriana respiró. Ganas de volver a coincidir.


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