Reencontrarme con alguien que quiero siempre me confirma que soy bastante necio, y que no cambio mucho que digamos. Puede ser una virtud, pero también signo de que nomás no evoluciono.
Es bueno saber que hoy, como hace 28 años, "siempre hago lo que me gusta". También es fregón recordar que hoy, como hace 4 años, la nostalgia es lo mío por más que me empeñe en decir que no.
Hoy hace dos años fue mi último día en Reforma. Ese día me sentía feliz viendo las fotos que salvé de mi máquina, de tantos viajes, tantos encuentros, tantas caras queridas. También estaba haciendo lo que quería, irme, y sintiéndome nostálgico, para no desentonar conmigo mismo.
Hoy, me regocijo de tener nuevas carpetas retacadas de ilusiones, de sueños por cumplir, de afectos ganados, de amores confirmados.
Hoy me hace bien ser yo.
Y mira que es de valientes irse, sin miedo, más bien llenos de esperanzas, de eso se alimenta el valor.
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