lunes, enero 07, 2013

Descubrí el poder del no el 30 de diciembre pasado cuando trataba de ver una película con Barris, y con mi nuevo sobrino Alex, quien posee dos años de puritito desmadre y travesuras. Este blog debería llamarse Chukys, Barris and Alex. Pero cuando lo empecé hace unos años, pensé que la fábrica de sobrinos había cerrado ya.

Luego de un viaje glorioso por Chiapas, en el que me reencontré con la divinidad y mi divinidad en el Cañón del Sumidero, estábamos en Palenque viendo Dora la Exploradora, o como dice Alex, Dora turururá. El capítulo terminó y Barris y yo en chinga quisimos poner algo más adaptable a todas las edades de los ahí presentes.

Un "noooo" con voz de pito resonó en la habitación.  Después el no se volvió un grito agudo, como de un ganso mezclado con un becerro, o algo así. El grito no se detenía y el Barris con sus 8 años y pestañas que parecen postizas me veía con cara de "calla a mi hermano, ya!"  Pero con su costura en la frente del chingadazo que se dió en Nochebuena,  sus ricitos enredados, y su escasa humanidad no sabía si taparle la boca, darle unas nalgadas o cómo destrabarlo.

El Barris empezó a apretar como loco el control remoto., hasta llegar de nuevo a Nick. Pero Dora no estaba por ahí y Alex había descubierto nuevos tonos más allá del do re mi antes nunca escuchados por mi.  Nunca lo veo, y lo último que quiero es gritarle, pero no me quedó más remedio que agarrarlo de los hombritos y darle una sacudidita. El grito pasó a un llanto tremendo, que terminó con mi hermana, mi cuñado, mi mamá y todo mundo en la habitación viendo qué diablos pasaba.

Ayer hablé por teléfono con él. Sólo me dijo, emulando a que le hubiera dado unas nalgadas: "Tío Aví pau pau".   Y sólo quiero que seas berrinchudo mi Alex. Te amo como no puedo amar más. Tal vez sólo te extraño más de lo que te amo.

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