miércoles, mayo 25, 2011

Sin título

No lo ha superado, su sensación de victoria se la había dado, sencillamente, la distancia. La cercanía lo puso de manifiesto, y en todo su esplendor. La culpa neurótica se apodera de su cuerpo pálido, fofo, con añoranzas de abdómenes extintos. Cuánto le cuesta reconocerlo y por fin, creerlo: es la historia del lugar donde nunca aprendió a estar (emulando a Maru). No es falta de amor, no es malagradecido, sólo es él. Ni siquiera distinto, sólo él. Ama la distancia tanto como los ama a ellos, bueno, quizá un poco menos, pero de cualquier modo, ese amor es infinito.

Se regocija en su soledad y en sus silencios, ahora violados además, por una nueva línea del metro cuya construcción no parece terminar jamás. Y añora, chafamente, lo que ni ha sido, pero insiste en creer que sí ha pasado, que eso vive en su recuerdo y no en su imaginación. Tal vez sólo está muy cansado.

viernes, mayo 06, 2011

El país de uno

Ayer bajé el elevador del nuevo edifico donde vivo. En el recorrido por 8 pisos pude leer la sarta de pendejadas que una meganaco que debe ser mi vecino escribió sobre una invitación a una junta de vecinos pegada por el administrador, en el punto 4, denominado "vecinos morosos". Y digo meganaco sin ningún tipo de malversación de la palabra. No me refiero a su vestimenta, a su nivel económico, a su grado académico. Ni lo conozco. La digo con convencimiento de lo despreciable que resultan el mexicano al que le gusta vivir en la porquería, haciendo todo el ruido posible a los vecinos o no pagando jamás su cuota de mantenimiento, mientras sigue usando el elevador, porque al igual que yo, vive en el piso 8. El 3 de enero de 2005 Denise Dresser escribió en su columna en Reforma un artículo llamado El país de uno, que ahora convertiremos en libro. Esto decía Denise hace algunos ayeres. Ojalá algún día mis ojos puedan ver un México lleno de mexicanos que respetan a otros mexicanos.

El país de uno

Por Denise Dresser

Alguna vez, el periodista Julio Scherer García le pidió a Ernesto Zedillo que le hablara de su amor por México. Le sugirió que hablara del arte, de la geografía, de la historia del país. De sus montañas y sus valles y sus volcanes y sus héroes y sus tardes soleadas. El ex Presidente no supo qué contestar. Hoy es probable que muchos mexicanos tampoco sepan cómo hacerlo. Hoy el pesimismo recorre al país e infecta a quienes entran en contacto con él. México vive obsesionado con el fracaso. Con la victimización. Con todo lo que pudo ser pero no fue. Con lo perdido, lo olvidado, lo maltratado.

México padece lo que Jorge Domínguez, en un artículo en Foreign Affairs, bautizó como la “fracasomanía”: el pesimismo persistente ante una realidad que parece inamovible. La corrupción no puede ser combatida; los políticos no pueden ser propositivos; la sociedad no puede ser movilizada; la población no puede ser educada; los buenos siempre sucumben; los reformadores siempre pierden. La luz al final del túnel sólo ilumina el tren a punto de arrollar a quienes no pueden eludir su paso. El país siempre pierde. Los mexicanos siempre se tiran al vacío desde el Castillo de Chapultepec y no logran salir de allí. Por ello es mejor callar. Es mejor ignorar. Es mejor emigrar.

En México, como diría Elías Canetti, los pesimistas son superfluos y 2004 demuestra por qué. Éste es el año de los videoescándalos y la videoviolencia. De los maletines llenos y las reformas inexistentes. De los priistas robustecidos y los panistas divididos. De las primeras damas que quieren el poder y de las mujeres que abusan de él. Del sabotaje a Andrés Manuel López Obrador y del autosabotaje a sí mismo. De la sucesión adelantada y la política paralizada. De desafueros amenazantes y consortes que también lo son. Éste es el año de marchas que no van a ningún lado y de presidentes que tampoco lo hacen.

Vicente Fox se encoge en Los Pinos mientras Marta Sahagún no quiere que la saquen jamás de allí. El Niño Verde negocia un soborno mientras su partido vive de ellos. René Bejarano carga maletines mientras Carlos Ahumada los llena. El embajador ante la OCDE compra colchones y el erario los paga. Dos policías arden en Tláhuac mientras Marcelo Ebrard decide qué no hacer. Roberto Madrazo se apropia del PRI mientras su partido se lo permite. Crónica de catástrofes; crónica de corruptelas; crónica de personajes demasiado pequeños para el país que habitan.

El país de las contradicciones permanentes. El país de las máscaras que ocultan y las caras que sonríen. El país que produce a Marta Sahagún pero también a Marta Lamas. Que produce a Fátima Mena pero también a Fátima Fernández Christlieb. Que produce a Manlio Fabio Beltrones pero también a Rossana Fuentes Beráin. Que produce a José Murat pero también a María Rojo. Que produce a René Bejarano pero también a Julieta Fierro. Que produce a Roberto Madrazo pero también a Ricardo Legorreta. Que produce a Jorge Hank Rhon pero también a Jorge Volpi. Por cada tache hay una paloma. Cien palomas. Miles.

Frente a todos los motivos para cerrar los ojos están todos los motivos para abrirlos. Frente a las razones para perder la fe están todas las razones para recuperarla. Los murales de Diego Rivera. Las enchiladas suizas de Sanborn’s. Las mariposas en Michoacán. El cine de Alfonso Cuarón. El valor de Sergio Aguayo. Los huevos rancheros y los chilaquiles con pollo. La sonrisa de Carmen Aristegui. La medalla de Ana Gabriela Guevara. El mole negro de Oaxaca. Los libros de Elena Poniatowska. La inteligencia de Lorenzo Meyer. Los tacos al pastor con salsa y cilantro. El humor de Carlos Monsiváis. El mar en Punta Mita. Las canciones de Julieta Venegas. La poesía de Efraín Huerta. El Espacio Escultórico al amanecer. Cualquier Zócalo cualquier domingo.

La forma en que los mexicanos se besan y se saludan y se dicen “buenas tardes” al subirse al elevador. Las fiestas ruidosas los sábados por la tarde. La casa de Luis Barragán. Los amigos que siempre tienen tiempo para tomarse un tequila. La decencia de Germán Dehesa. Los picos coloridos de las piñatas. Las casas de Manuel Parra. Las buganvilias y los alcatraces y los magueyes. Las caricaturas de Naranjo y los cartones de Calderón. El helado de guanábana. La talavera de Puebla. Las fotografías de Graciela Iturbide. Los mangos con chile parados en un palo de madera. Las comidas largas y las palmeras frondosas. La pluma de Jesús Silva-Herzog Márquez. Las mujeres del grupo Semillas y las mujeres que luchan por otras en Juárez.

Cada persona tendrá su propia lista, su propio pedazo del país colgado del corazón. Una lista larga, rica, colorida, voluptuosa, fragante. Una lista que debe comenzar con las palabras de la chef Marta Ortiz Chapa: “Siempre me gustó ser mexicana”. Una lista con la cual contener el pesimismo; un antídoto ante la apatía; una vacuna contra la desilusión. Una lista de lo mejor de México. Una lista para despertarse en las mañanas. Una lista de Año Nuevo. Una lista para pelear contra lo que Susan Sontag llamó “la complicidad con el desastre”.

Porque el credo de los pesimistas produce la parálisis. Engendra el cinismo. Permite que hombres como Manlio Fabio Beltrones promuevan el juicio político contra los jueces de la Suprema Corte y nadie se lo impida. Permite que los partidos vivan del presupuesto público sin cumplir con la función pública. Permite que los legisladores no actúen como tales. Permite la persistencia del status quo. El pesimismo es el juego seguro de quienes no quieren perder los privilegios que gozan, los puestos que ocupan, las posiciones que cuidan. El pesimismo es la cobija confortable de los que no mueven un dedo debajo de ella. Es el lujo de los que rentan el carro pero no se sienten dueños de él.

Y durante demasiado tiempo, México ha sido un país rentado para sus habitantes. Ha pertenecido a sus líderes religiosos y a sus tlatoanis tribales y a sus colonizadores y a sus liberales y a sus conservadores y a sus dictadores y a sus priistas y a sus presidentes imperiales y a su intelligentsia y a sus partidos y a sus élites. No ha pertenecido a sus ciudadanos. Por eso pocos lo cuidan. Pocos lo sacuden. Pocos lo aspiran. Pocos lo lavan. Pocos lo enceran. Pocos piensan que es suyo. Pocos lo tratan como si lo fuera. Porque como dice Larry Summers, el presidente de la Universidad de Harvard, nadie nunca ha lavado un carro rentado.

Pero quienes saben que el país es suyo no viven con el lujo del descuido. Quienes han vivido años fuera de México saben lo que es andar con el corazón apretado. Lo que es caminar a pasos de pequeñas nostalgias y grandes recuerdos. Lo que es extrañar el olor y el sabor y la bulla y la luz. Lo que es querer tanto a un país que uno siente la imperiosa necesidad de regresar y salvarlo de sí mismo. Lo que es vivir pensando -de manera cotidiana- que los gobernados pueden y deben vigilar a quienes gobiernan. Que los partidos políticos pueden y deben reducir la violencia social y pavimentar la ruta democrática. Que la oposición puede y debe redefinir los términos del debate público. Que la clase política entera puede y debe fomentar la conexión entre la democracia y los ciudadanos. Que no es demasiado pedir.

Las soluciones están allí para ser instrumentadas. Las recetas están allí para ser aplicadas. Las reformas están allí para ser ejecutadas. Abarcan la reelección de los legisladores y la reforma política y la reforma fiscal y los juicios orales y la reforma a la Ley de Medios y la apertura de la televisión y la competencia en las telecomunicaciones y la lucha contra la violencia doméstica, entre muchas otras. Tanto por hacer; tanto por cambiar; tantos sitios donde amontonar el optimismo. El optimismo de la voluntad frente al pesimismo de la inteligencia. El optimismo de quienes creen que las cosas en México están tan mal que sólo pueden mejorar. El optimismo perpetuo que se convierte en multiplicador.

En El paciente inglés, Katherine murmura “nosotros somos los verdaderos países, no los límites marcados en los mapas, no los nombres de los hombres poderosos”. México no es el país de Andrés Manuel López Obrador o Santiago Creel o Roberto Madrazo. No es el país de los congresistas o los gobernadores o los burócratas o los líderes sindicales. Es el país de uno. El país nuestro. En el 2005 y siempre.

martes, marzo 08, 2011

De acuerdo con la voluntad divina

Mamá Gila, Tía Isabel. Papá Nino, Mamá Nina, Papá Jesús, Nina Cristina. Tía Alicia, Tío Gilberto, Tío Chuy, Tío Adán, Nino Mento, Tío José, Tío Humberto. Mamá Pecha, Mamá Máxima, Tía Cenona, Tío Palemón. Tío Cleofas, Tío Arturo, Tío Fidencio. Cuatitos Cervantes, niña Chaidez. Tú.

Los saludo, bajo la gracia y de manera perfecta, para pedirles hoy ayuda y una mirada a la firma de un sueño largamente acariciado. Su sangre continúa viva en mí. Me complazco de venir de ustedes. Gracias.

Gracias Padre que ya me oíste.

miércoles, febrero 09, 2011

Otro adiós

Ahí estás de nuevo de visita, vieja enemiga. Con tu sonrisa cínica y tus dientes amarillos y rasgados, y tu silencio estúpido y triunfador. Lo que te detesto es sólo superado por todo lo que me has dolido. Empezaste temprano, con mi abuela. Empezaste antes de que yo naciera, con la única persona muerta a la que de verdad me hubiera importado conocer. Y te diste vuelo con más abuelos, con tíos y tías que son como madres, y con primos inocentes, niños que no te debían nada haciendo gala de tu rapidez. Accidentes, pistolas. Una vez ocho muertes en dos años, tu mejor récord, imbécil de mierda, como si fuera para celebrarse.

Te maldigo tanto como te necesita el que agoniza. No vengas por mí ahora, ni te acerques siquiera, que si bien nunca he de vencerte, puedo odiarte tanto como me plazca hasta que te necesite. Vete, por favor.

lunes, enero 31, 2011

Isolina

Isolina entró a la vacía iglesia de Chancalá y se hincó frente al altar sobre el tosco piso de cemento gris. Movía los labios dibujados sobre su rostro blanco como rezando, y de sus grandes ojos negros enmarcados con tupidas cejas, empezó a escurrir un líquido parecido a las lágrimas.

Yo la observaba detrás de una estatua del Divino Niño, "de bulto", como dicen en los pueblos, que Doña Magnolia había bajado al suelo para limpiar. Al pensarse sola, de repente soltó un jadeo y se dejo caer boca abajo en el piso. Empezó a llorar tan fuerte, que las figuras de los santos a lo largo de los ventanales laterales voltearon a verla.

Yo abrí los ojos cuanto pude seguro de que me hallaba en el lugar y momento incorrecto, presenciando el dolor ajeno que también a mí empezó a dolerme. Mucho. Empecé a escuchar "mamá", entre los fuertes lamentos que Isolina soltaba. No tendría más de 16 años. A mis 8, entendí que lo que estaba viendo era el extremo de la súplica a la que te lleva el dolor. El desgarre de la vida que, suponía, alguna vez viviría.

"!Mi mamá no puede morirse!", retumbó de repente su grito por la iglesia. Los pájaros que contemplaban la escena desde la incompleta cúpula, de la que mi padre había organizado la construcción un año atrás, revolotearon.

"Es mi madre virgencita, es mi madre, es mi madre...", ahogaba Isolina. La imagen de la Virgen al centro del altar no parpadeó. Sólo apretó los labios y las manos que ya tenía entrecruzadas. Los santos a sus lados en el altar, y los demás en los ventanales, bajaron la cabeza, unos, otros, voltearon a verse entre sí.

"Ve", me dijo la estatua del Divino Niño detrás de la cual me escondía. Al ver la negativa en mis ojos, extendió su mano hacía mí para acompañarme, pero yo salí corriendo con sigilo para dejar que la chica diera rienda suelta a su dolor.

Llegué a mi casa justo cuando las campanas de la iglesia empezaban a doblar. Mi madre me esperaba mientras empezaba a servir la mesa para la cena . "Mijo coma rápido", me dijo, "acaba de morir la mamá de Isolina y vamos al funeral".

miércoles, enero 26, 2011

La india María

El 26 de enero del 2001 llegué con dos maletas a la TAPO. Mi virginidad citadina era abrumadora. No tenía ni puta idea de en qué me estaba metiendo, y por eso lo hice, envalentonado por la inocencia. Ha habido de todo. Muchos logros, muchos triunfos, muchos amores. Pero también mucho dolor y tragos amargos. Es la vida, en el lugar que sea.

Vivía en el Motel Boston. Desde mi ventana veía el Estadio Azteca y veía porno gratis en la noche. Mi saldo se extinguía con cada amigo que me llamaba en medio de la borrachera para hacer saber que extrañar no es fácil. Algunas lágrimas las contuve, otras, muchas, ni tantito. Corrieron y corrieron en medio de olor a alfombra podrida y de los kilos que desaparecían uno tras otro, del trabajo soñado que no llegaba y de las oportunidades inxistentes para un pueblerino con cara de extranjero.

Más de 16 kilos después una llamada a un viejo celular, el 2109 7690, cambió el rumbo. "Alguien se salió, y el primero en la lista de los no aceptados eres tú. ¿Te interesa?" Entré al taller de redacción de Reforma. Las galletas en los breaks eran mi único alimento físico. Emocional, tenía bastante. Hay una verdad que descubrí desde entonces: Hay más gente buena que mala. Desde invitaciones a comer a sus casas, hasta sándwiches robados de las cocinas de sus padres empezaron a llegar a mis manos. No tendré, jamás, cómo agradecer.

Mes y medio después era llamado a una entrevista para ser reportero de una sección llamada Vida! El nombre fue profético. 9 años y muchas satisfacciones después, decidí ajustar no el rumbo, sino el trayecto, en pos de definir mi vida no sólo a través de mi trabajo. Del famoso "trabajar para vivir, no vivir para trabajar".

Y aquí estoy. Construyendo de nuevo. Tengo miedo, como la tarde de domingo en que me formé en la TAPO para tomar un taxi al Motel Boston.


miércoles, septiembre 29, 2010

Fue un placer!

Descubrí que el dolor me mueve a escribir. Que cuando me siento bien no necesito recurrir a descargar, a inventarme, a poetizar. Soltar la aventura de Reforma me soltó de mis amarres también, de la zona de confort con espinas, del porno del hbo, de la incapacidad de levantarme.

Descubrì que el tercer sobrino no hace tanta ilusión como el primero, pero al mismo tiempo descubrì que aún así, esa ilusión es gigantesca. Lo supe ante unos calcetincitos de dos cms en El Paso.

Descubrí que me queda poco pelo. Ver a amigos que hace años no veía me lo confirmò. Descubrí que mi pene es más pequeño de lo que pensaba cuando era adolescente, o mi panza más grande, no sé. Descubrí que no hay trabajo ajeno que valga la pena, y tal vez ni propio. Que nadie te dará las gracias luego de una década si decides cambiar de yugo.

Que quienes son, están ahí luego de una década. No hace falta nadie más. Que si eres, ese tuyo adentro sigue, con las mismas virtudes, y con más defectos.

Y ahora libros. Más me vale reasociar escribir con algo bueno, o me llevará la chingada.

jueves, julio 15, 2010

Hoy (sí) tengo ganas de mi. Como a los 14! Tal vez es la playa que espera ahí, meciéndose sensual. Tal vez son sólo ganas de oír otro mar.

martes, junio 15, 2010

Personas

Its all on me. Hope this time I´ll have what it takes to do it, and to complete it!

jueves, junio 10, 2010

Insomnio

Por si algo faltara, hay sangre en mi camisa. Tal vez saliò toda directita del corazòn, que hoy, no sè por què, adivino amarillo, hepàtico, como el hìgado de pollo del experimento de cuarto grado de primaria.

Mis dedos apestan. Mis sentimientos tambièn. Marchita, el alma sube la presiòn a 150 para tratar de no morir. Pero eso quiero.

Esta semana tuve dos duelos. El primero, darme cuenta de que para amar, ser pendejo serìa maravilloso, comparado con lo que soy. El segundo, si habìa resquicio de duda, es la certeza de que traer a alguien al mundo serìa una ofensa para èl, para mi, y para ella. Para la vida, para Dios mismo.

El egoìsmo del ser, le dije una vez. Y eso justo tengo hoy. La una y no puedo dormir, ni quiero. Como en el sueño, quisiera salir volando desnudo, con alas blancas sin puntas negras, y con plumas que no son de aves.

Hoy me añoro solo. Con el iPod a lo que da, con la copa llena, sin miedo al control, a la mueca en la boca, a ser juzgado. Pero estoy acompañado. Dormita esperando controlar el dolor de anginas.

A mi me duelen tambièn. Hartas, segurito, de no poder gritar, de no poder tomar lo ke kiere y de callarse ante pendejadas. Hartas de no sentir amor por sì mismas, al estilo de mis gònadas inferiores. Maricotas al fin, no tengo el valor para decir basta, yo no quiero esto, yo no soy esto.

Y ni para llorar. Al menos, antes, para eso era bueno.

viernes, abril 02, 2010

Sordomudo

Hay momentos en que los audífonos no sirven para aislarse. O es mi ansiedad, o es que sencillamente no quiero escuchar pendejadas. Licha Llaves, cántale más fuerte el no one no one porque sigo oyendo!

lunes, marzo 01, 2010

2 de marzo de 2002

Cuando me subí al avión por la mañana del 1 de marzo, noté que el cinturón de seguridad me quedaba grande. Tenía un año y un mes en la Ciudad de México, y estaba muy delgado. Al documentar, conocí a Lizi Rodríguez, quién iba con su esposo y su familia. La encontré simpatiquísima.

Dormí todo el camino y me despertó una risa de Victoria Ruffo, quien reía con su esposo. La entrevisté en el área de espera de maletas del aeropuerto de Los Cabos, y al llegar al hotel, envié la nota a la agencia. Le pedí a una chica llamada Estrella que me marcara, porque costaba 180 pesos el minuto de larga distancia nacional, unos 17 dólares.

Salí a la alberca y me encontré a mis compañeros de viaje, todos con sus parejas. Así lo marcaba la invitación. Me encontré incluso a Claudia y Arturo, de Ciencia, quienes me saludaron como son ellos, muy atentos. Recuerdo que, por alguna razón, algún reportero de algún medio, quien estaba con un amigo o algo así, se rió de mis sandalias y short playero.

Me salí de la alberca y me fui a la orilla del mar. Tanta belleza y tanto vacío. Lo que yo sentía era una soledad del diablo. Metí los pies al mar y me fui a mi cuarto. Estaba en la planta baja, y daba a un jardín, y oía claramente el sonido de las olas. No quería llorar, ni podía. Estaba como bloqueado. Esa noche hubo una cena al aire libre, y recuerdo el tamaño de la Luna. Además, estaba rojiza. Le tomé muchas fotos.

Al día siguiente, un seminario. Recuerdo poco. Por la tarde, ballenas a bordo de un barco pirata en el que hacía mucho, mucho frío. Vi como las parejas se acurrucaban unas con otras y, mucho tiempo después, años de hecho, recordé que ahí te vi por primera vez.

Luego langosta, y una escala en el centro de Cabo San Lucas. Ahí te vi por segunda vez. Agitabas la mano incitando a todos a bajarse, ahí me fijé en tu sonrisa. Franca. Abierta. Yo no iba a bajarme. Hoy sé que me bajé por ti.

Luego un bar, tercera vez. Luego el Squid Roe. La Diosidencia. Bendita la hora. Una pista atestada que se volvió solo tuya y mía. 5 cervezas. Segundo piso. Cielo estrellado. Time of my life en el aire, no I never felt like this before, yes I swear it's the truth and I owe it all to you... Un beso con sabor a sal. ¿Cómo te llamas?

Literalmente, vimos estrellas, una luna de película de hombre lobo y una comunión de almas junto al mar. Nunca he sido más feliz. Me sentí tuyo abrazado a tu pecho, y te sentí mía. Nos despertó el frío de la playa. El resto es lo importante. Cuando el mar, la luna y las estrellas no están, ¿cuántas somos capaces de ver?

jueves, febrero 25, 2010

Mi Tía Isabel

Era la plaza de toros de Villahermosa. Atrás del escenario, y junto a las gradas, había mar. Era la presentación de Pamela como embajadora, pero mi familia, en específico todos los del lado de mi mamá, llegaban antes. Veía a mi tía Olivia, y luego a mi tía Amparo y a mi tía Eva. Más allá estaban sentados Lalo, Wendy y algunos más, que no recuerdo exactamente quién.

El mar cercano se embravecía y una ola entraba a la plaza y nos mojaba sólo los pies, excepto a mí porque los subía a una banca. Me iba a una banca más lejana, y en eso venía mi Tía Isabel, con una falda azul y una blusa rosa a recostarse en la banca con la cabeza en mis piernas. La veía más llenita, con menos canas, como se veía mucho antes de que muriera. Pero estaba viva, y me abrazaba muy muy fuerte, y yo la abrazaba también. Duramos como un minuto abrazados fuertemente.

Me desperté feliz. En Chicago, en 2004, la vi por última vez. Gracias tía por todas las grabadoras con mañanitas puestas los 4 de agosto en los tendidos de Arroyo Chico. Gracias por lo último que me dijo: "Ahora ya se sabe el camino mijo, Dios me lo bendiga".

sábado, febrero 06, 2010

Dinorah

-"Yo no te veo como coordinador ahì, la verdad David. Porque ademàs no quieres. Yo me quedè x años ahì, pero tal vez es màs fàcil porque soy mujer... con eso no te alcanza para tener hijos, y no quieres que tengan menos que tus sobrinos... qué carro quieres tener?.. a quièn te quieres parecer del periòdico?"

Zona de confort. Casi que me tiene hasta la madre esa frasesita. Aparte, cuàl puto confort.

Luego de un par de plàticas que fui a dar al Olinca, un desayuno en el nuevo El Mercado de Altavista me puso a pensar aùn màs en las decisiones que estoy queriendo tomar. Me empoderò.

Hay Diosidencias, me dijo Ana Marina una vez. Las creo. Tanto como hoy no creo en ti, Mau.

Dinorah, si tan solo supieras un 10 por ciento de lo que me pusiste a pensar hoy, te sentirìas orgullosa. Por eso sè que en el fondo no soy tan bruto, y que una evaluaciòn hecha desde fuera me sacude màs que las mùltiples hechas desde dentro. Gracias de verdad por ser. Por ser tan franca, por no andarte, ni tantito, por las ramas.

Venga lo que haya que venir, la decisiòn està tomada, y fuerte. Ellos se lo pierden, sin falso orgullo. Me creo lo que soy.

jueves, enero 07, 2010

Roberto Barrios

El lunes 4 de enero de 2010, a las 3 y tantos de la tarde, vi a Dios. Estaba ahì, como en espera de ser visitado en Roberto Barrios, un pueblo zapatista del norte de Chiapas. Siempre en el agua, recordè que es la segunda vez que lo veo de esa forma. Claramente. No, no estoy loco ni alucino, sólo fui sensible.

Dios se veìa majestuoso. Humilde, pero espectacular, parecìa decirme que estaba ahì y todos lo sabían en el pueblo, pero que su constante eco había hecho que los pobladores, que piden monedas a los visitantes, lo olvidaran.

¡Cómo se puede olvidar que Dios vive en tu pueblo! pensé. "Como tú te olvidaste de ti", susurrò entre cascadas. Como olvidé que las horas se convierten en años. Como olvidè soñar.

Y Dios se dio la vuelta y se fue.

Ya no más

O eres tú, o soy yo. No sé si me interesa saberlo. Ya no más.

martes, diciembre 15, 2009

Sefardita

Hoy una señora me gritó "sefardita" en el tráfico. Llegué a goglearlo porque ni idea de qué era eso, y no supe muy bien si mostrarle el dedo medio o qué hacer. (¡Le hubiera dado una bendición, al estilo de mi abuela!)

Según la Rae:

sefardí.
(Der. del hebr. ṣĕfārad, topónimo que la tradición identificó con la Península Ibérica).
1. adj. Se dice de los judíos oriundos de España, o de los que, sin proceder de España, aceptan las prácticas especiales religiosas que en el rezo mantienen los judíos españoles. U. t. c. s.
2. adj. Perteneciente o relativo a ellos.
3. m. Dialecto judeoespañol.

Chale. Ya me puse a pensar en qué puede haberle hecho pensar a esa señora que subió a tres niños de un brazo a su camioneta y nomás no doy. O seguro ni sabía qué era y nomás le sonó feo.

viernes, diciembre 11, 2009

Umbrales

Dolor, como dueles.

viernes, noviembre 20, 2009

¿Qué hice mal?

Debe ser karma. Si no es asì, Dios, me debes muchas. Añoro felicidad real de foto de hamaca, no instantànea, no posada. Me doy poco, lo sè, lo reconozco, pero no entiendo el motivo de tanto dolor. Igual y ni es tanto conmigo la cosa, pero en el fondo sè ke sì.

"Angel era igual", me dijiste hace años, y en el fondo se què es eso. Perdòn, aprendì, mamè, que la vida se gana trabajando, no huevoneando. Cuànto los envidio! Pero no es excusa, lo sè tambièn. Y no la tengo fàcil. Quisiera que esta botella de vino barato ahogara todo el dolor, pero voy por la segunda y nada. Y los cierres apremian, y las juntas, y las sobajaciones, o como se diga, tambièn, mañana, al rato. Ké hago ahí, de verdad soy tan pendejo y tan poco inteligente?

Sufro al verte infeliz. Eres el motivo de mis màs grandes alegrìas, y tambièn de mis màs grandes dolores. Casi morì cuando dijiste no, casi me quito la vida y no me siento orgulloso de eso. Y casi me orgasmee cuando di gracias Dios por la coincidencia en el Mar de Cortès, y por tus ojos, y por tu boca, y por tu entrepierna. Y porque pensè que desde ese momento estos otros momentos desaparecerìan.

Hoy esto a punto, como muchas veces, de mandar todo a la chingada, incluso a mi, incluso a ti! Y para variar, no tengo huevos. Mamà Gila, tal vez es tempo de soñarte otra vez, con tus anuncios de muerte, con tus velos negros y azules, pero esta vez por mì, por nadie màs, por favor. Solo te pido que me dejes ver màs grandes a mis Chukys, pero si puedo verlos desde allà, pues es hora. Estoy listo para morir. Sòlo te encargo que mi madre no sufra.

Ojalà estè junto a ti, pero si me va a tocar abajo, mejor aguanta. Hay dos o tres cosas lujuriosas que no he hecho aùn.

Les encargo a mi amor. Todo lo que tengo, mucho, poco, tonto, valioso, es de ella y de nadie màs. No pude hacerla feliz, y por ese hecho, de ella es todo. Bueno, el carro es de Abe, promesas son promesas. Todo lo demàs es tuyo amor.

¿Era Nervo? Vida, todo me debes, vida, no estamos en paz.

jueves, septiembre 10, 2009

Hoy sólo quisiera morirme. Sin poesía.

sábado, septiembre 05, 2009

Me dueles

Me dueles cuando te espero, cuando dudo cuànto sonrìes. En los momentos en que no sé si soy lo mejor que pudiste tener, cuando me resisto a pensar que me amas por sobre todo, ante todo.

¿Còmo hago para que me entiendas?

viernes, septiembre 04, 2009

Jueves de pesero

Los jueves la camioneta de Ivonne no circula. Por ende, yo circulo en el trolebús de eje 7 que en exactamente 5 minutos me deja en la esquina de mi trabajo. Es una especie de placer extraño, porque por años no me subí a un pesero, hasta el año pasado, cuando los jueves se hizo necesario.

Cada jueves se ha vuelto una aventura para mi, lejana a la tranquilidad y al cd a todo lo que da en mi carro. Subo y tengo que agarrarme en chinga, pasarme el messenger bag al frente y, nomás por no dejar, adivinar entre las cabezas si hay algún lugar para sentarse, o un esquina para no sentirme torteado por el paso de todos los que se suben. Cuando encuentro un lugar bueno, me gusta observar las caras de mis compañeros de viaje en tan comunista transporte.

Hay señoras muy arregladas, estudiantes, personas muy mayores, gente con la cara de quién no encuentra empleo, y gente con una expresión de tanto relax que invariablemnte trato de imaginarme qué pasa por su cabeza para no sentir estrés.

Los vendedores son cosa aparte, y justo por ellos pensé en escribir sobre mis jueves. Ya me sé de memoria a la chava que se sube entre Insurgentes y Amores a pedir para comprar "gasas y material de curación para el equipo de rescate en el que trabaja" (sic), un guitarrista con el talento que yo tengo para hacer dietas, una mujer que aterra un poco y que cuenta unos cuentos sin sentido, el chavo que vende chocoloates porque dice ser VIH positivo, y uno que otro vendedor de cds con una grabadora colgada al cuello.

El regreso es casi siempre en aventón, en taxi o caminando, pero anoche por alguna razón luego de caminar dos cuadras, mis pies se negaron a seguir. Entonces paré un micro, mucho más pequeño que el trolebús que tomo en las mañanas, y ya arriba había un chavito vendiendo "obleas rellenas de crema de cacachuate marca La Rosa".

Si hubiera estado bañado y bien vestido, el chavo sería igualito a cualquiera de los modelos que contratamos para las portadas de los suplementos. Aún así, llamaba la atención. Me fijé en la cara de una señora que iba con sus esposo, no dejaba de mirarlo, como hipnotizada por él. Dos chavitas adolescentes se daban de codazos, y los chavitos que las acompañaban veían sólo de reojo como sin reparar en que el galán vendedor les quitaba la atención de sus prospectos.

El poder de la belleza es cierto. No miento cuando digo que el 80 por ciento de los pasajeros le compró algo, récord más alto que haya visto logrado por cualquier vendedor de camión en mis jueves de camiones.

jueves, septiembre 03, 2009

La felicidad existe. Hoy lo recordé. Hacía mucho no veía que un esposo describiera de una forma tan hermosa a su esposa, y sentí tal asombro, que de repente me sentí otro. Me asombró algo que era normal para mi antes, básico, plataforma de mi vida. Recuerdo las risas alguna vez que dije que me sentía la persona más feliz del mundo, pero yo no sólo lo creía, lo era.

El recuerdo se desató por un estado de facebook de un primo: "has been married to the coolest person on earth for 3 years". Y pensé que eso no sería algo que pondrían de mí jamás.

jueves, agosto 27, 2009

Claudia

Antenoche veía una película, la clásica, de un adolescente tímido que no se anima a ligarse a la niña bonita del colegio. Me acordé de Claudia Molina en automático. El día que la conocí, era algo así como octubre o noviembre, estaba en segundo año de secundaria y estaba parado, por alguna razón, en las puertas de la escuela luego de la segunda hora de alguna materia de la cuál no recuerdo ni un ápice, cuando vi que se acercaba la mujer más hermosa que mis ojos habían visto en 12 años de edad.
Mucho delineador debajo de los ojos, el pelo largo, lacio, oscuro y medio recogido, la mirada fija en mi y unas labios que repasaba con su lengua. Caminaba despacio, con una mochila negra al hombro y con el uniforme reinterpretado: la falda más corta, la blusa desabotonada más allá del reglamento que dejaba adivinar dos perfectos senos redondos, y con 40 mil pulseras en una mano.

Suspiré y me autodescalifiqué. Era más flaco que nadie en la escuela, y eso me hacía siempre sentir incómodo. No me la quité de la cabeza todo ese día, ni al día siguiente. Investigué y era la tercera secundaria que la aceptaba pues la habían expulsado de todas. ¡Más horny aún!
Al tercer día, se acercó a mí una chica que no recuerdo cómo se llama, algo como Nubi, que iba en su salón. Fue directa: "dice Claudia que si no le vas a hablar...", y entonces se me cayeron los calzones. ¡No podía dar crédito que supiera quién era! La siguiente escena fue menos afortunada, porque nunca llegó. Claudia desapareció de la escuela porque, decían en los pasillos, "había tenido que ir a una clínica". Drogas, bebé, nunca supe. Pero Claudia me heredó, sin haber cruzado nunca palabra con ella, unos huevos más grandes.

Gané tanta seguridad en mí, por el simple hecho de que se hubiera fijado en mí, que dejé de traumarme por ser flaco, alto y "guerito". Hice fortaleza mi debilidad. Y aunque ni así pude lograr jamás que mi papá me prestara la camioneta para impresionar a otros amores adolescentes, llegué a segunda y tercera base sintiéndome más hombre y menos niño.

jueves, agosto 20, 2009

Nada

Ni felicidad ni tristeza. Ni sueños reprimidos ni años que celebrar. Ni necesidades, ni sobras. Sin rumbo, pero no perdido. Anestesia.

miércoles, julio 15, 2009

¿Cenamos?

Y luego me dices tú que en Maxis, ahí entre el Fridays y los recuerdos chinos de I Love NY no están los pedazos de pastel más ricos que el mundo haya conocido. ¡Qué va! Pero no caigo, y respeto mi dieta, todo sea por una albercada sin panza y por un sepulcro sin lágrimas de arrepentimiento, o al revés. No sé.

Mi paisano

- "¡Que se pase a la otra línea!", me grita un agente con cara, digamos, de muy mexicano.
Yo no podía abrir los ojos, el cambio de horario y 2 vuelos en viernes en la noche, después de un jueves "universitario" y con dos cierres, para llegar a una boda de día a Chicago, y luego correr, 20 horas después a un junket en NY, acabaron con el ápice de ímpetu que me quedaba para soportar chingaderas.

- "No estoy sordo, pendejo". Y ahí fue cuando supe que no se debe retar a migración en un aeropuerto en alerta naranja. A ver cómo me va el fin en LA!

martes, junio 16, 2009

Solté las asideras

Me ahogo. ¿De dónde chingaos me agarro?

miércoles, mayo 27, 2009

Momentos Kodak

Como que eso de los clichés me persigue... Coincidencias, deja vús (no sé si tiene plural, y me vale madres - otro cliché), cierres cortados por la misma tijera, portadas emergentes, juntas llenas de miedo, trepadores, infidelidades, nuevos amores, dolor de cabeza, dolor de espalda, estrés todo el día, y mala noche sí; vacaciones familiares, destinations wedding , amigos en crisis, yo en crisis. ¿Habrá cosas que se salgan, de verdad, de ellos?

sábado, mayo 02, 2009

Puro cuento

Estaba a la espera, como sin saber en què momento habìa perdido aquello tan amado. Pero la angustia era aùn peor, porque de repente supo que nunca lo habìa tenido. Entonces decidiò que desde ese momento no manejarìa màs su subcompacto azul, ni soportarìa que la loca del 2 echara agua sobre sus ventanas cada mañana de sàbado.

jueves, abril 30, 2009

Añoranza del niño que no fue

Si no ha sido por la casualidad, o màs bien por el trabajo, no me hubierda dado cuenta de que hoy es dìa del niño. O Dìa del Niño, como se estila en mi chamba. Nòtese el uso de altas y bajas. Hoy recibì una felicitaciòn, una sola, por mensaje de cel. Era Chayo, prima de Chicago, que sè que en el fondo es una niña tambièn. Pero eso fue porque està lejos, y me ve en cada boda, o en cada funeral, y de alguna forma cree que lo sigo siendo. Lo mismo me dijo antes otra prima, Yadira, ¨teenager¨, fue la palabra que utilizó, pero ella està en Los Àngeles y aplica la misma teorìa.

Nadie que trabaja conmigo puede decir que ese niño sigue ahì, y duele gachito. Cuando estaba en segundo de secundaria, a los 12 años (sì, fui un niño precoz, y no en el sentido màs divertido), ganè una especie de premio porque era el que habìa juntado màs chupones. Entre màs creìas que uno de tus pubertos amigos era un niño, màs chupones le dabas. Y yo traìa el cuello como gringa tetona en carnaval de New Orlèans, antes de Katrina. Y me sentìa, estùpidamente, tan orgulloso. Algo bueno tenìa que significar eso.

Pero no era garantía de lo que pasaría, de cuànto le durarìa al puberto el alma de niño. Yo me atrevo a decir que fue hasta los 22 o 23, cuando en un cierre el niño descubriò que la camisa le apretaba de la lonja, y al pasarse la mano por la cabeza sintiò menos pelo. Eran como las 11 de la noche, y debìa una portada de Salud. Despuès, tenìa que ir a ver a una noviecita nueva, con la que sentìa màs cosquillas de lo normal, y con la que años despuès se casaba en medio de seguridades y desencantos. Yo creo que fue ese dìa, si es que tengo que buscar una fecha.

Desde entonces, no han vuelto al cuello chupones, y no quiero que vuelvan los de hijos, si es que alguna vez hay, hasta no ponerme yo uno y reìrme de nuevo de mì mismo, y escribir libros en libretas, coleccionar sellos postales de USA, comer tierra de hormigueros, bañarme en las tardes en un rìo y ver Transformers, Dinoplatìvolos y hasta Candy sin sentimiento de culpa.

jueves, abril 23, 2009

Would it be a sin?

Some things are meant to be... is that for real? And is a fact that only fools rush in? I´m not sure of anything at 2 am. I only know that my life is not going anywhere, or at least not where I want to.

jueves, abril 16, 2009

Las sillas de Edgardo

Hacía mucho no soltaba una carcajada sonora, de esas que salen como si partieran el pecho y la garganta. Qué bueno saber que los 23 pesos invertidos en una silla de cuestionabilísima calidad en un Chedraui de Villahermosa hace ya casi... ¡14 años, no mames!, cuando entré a la Universidad; me hiciera el día tantos años después.

Debo empezar con la chispa que desató el recuerdo. Era una tarde como cualquier otra, bajo la barra de luz blanca que ve caerse a diario mi alguna vez salvaje y abundante cabellera. Era miércoles y Edgardo venía a Consejo, pero no fuimos al cine como tantas otras veces. Hablábamos de bizarridades con Sandy, y ante tan singulares temas salió el de las caídas.

Edgardo recordaba que en la entrada de su casa hay una pendiente, y que en más de una ocasión, al calor de las copas o sobrio, se ha recostado sobre ella y no precisamente para tomar el sol. El estruendo crecía, pues de ahí la anécdota se pasó a los tiempos en que empezaba a reportear, y fue a entrevistar a una viejecita que lo invitó a sentarse en una de dos primorosas y endebles sillas que, a la vista de Edgardo, eran antiguedades alemanas.

Sólo una mesa con una bonita carpeta tejida y flores de plástico lo separaban de su interlocutora, y el se posó sobre el tejido de mimbre de la silla. A mitad de la entrevista, el tejido de mimbre decidió dejar de existir, y a Edgardo se le encajó el trasero en el cuadro de madera, pero digno él, no dijo nada y continuó charlando.

Al terminar la entrevista, Edgardo no podía destrabar su aprisionado trasero, pero el destino quería reírse aún más de él, y de su trasero. Mientras empinaba una taza de te con el meñique al aire, la delicada silla crujió primero, para luego dar paso a un estrepitosa explosión.

Las carcajadas mientras nos contaba el asunto nos hicieron merecedores de miradas inquisitivas alrededor de la oficina, pero bien valieron la pena.

Entonces recordé aquella silla blanca de plástico de Chedraui, que tenía una pata traicionera y que hizo pasar singulares escenas a muchos amigos que me visitaron en aquél departamento del centro de Villahermosa, y que nunca quité, maquiavélicamente, porque nos hacía a todos la tarde, aunque no sé qué tanto al que resultaba presa de su furia.

El escenario era así: alguien llegaba, y ante la falta de espacio dónde sentarse además de la cama, la silla del terror era requerida para platicar, chelear, terapear, hacer tarea o fumar a gusto. La pata delantera izquierda empezaba sigilosamente a doblarse, y como si supiera de protagonismos, la silla elegía el mejor momento para dar un reparo digno de chivo en castración, y aventaba a su ocupante hacia las alturas, impulsado por la fuerza de aquella pata que se resistía a quebrarse. Pocas veces en mi vida me he reído tanto y tan francamente, como niño que prepara una travesura y espera a que las piezas se acomoden.

De buena fuente sé que esa silla sigue haciendo de las suyas, porque hace algunos años que volví a aquél departamente que ahora ocupan otros 6 universitarios, amigos de los amigos de los amigos que fuimos cediendo nuestro turno al dejarlo, la vi arrinconada en la zotehuela, esperando quiza una fiesta y que alguien la requiera para descansar después de bailar.

jueves, abril 02, 2009

De Baco y erizos africanos

Baco es un perro salchicha, mascota de una anticuaria madrileña. Creo que nunca lo ha bañado, porque luego de medio minuto de sobarle las orejas y la panza, a mi nariz llegó un olor a burro muerto y asoleado. Salí disparado de su tienda sin mucho lugar en el cual lavarme las manos. Luego de un rato lo olvidé y comí tostas con los amigos chilenos de mi nueva amiga chilena que a su vez se disputaban la autoría de un nuevo amigo español.

Siguiendo su bizarridad acostumbrada, hace rato vino Adolfo con algo que llamé ratas egipcias, pero acabo de marcarle y me confirma que se llaman erizos africanos. Son bebés y están dormidos en una bolsa de papel, y sin atreverme mucho a tocarlos, él saco a uno de ellos y lo puso en mi mano. Ahora huelo a como olían mis pies con los pecueca shoes, y no tengo tiempo, ni ganas, de recorrer todo la empresa para llegar hasta el baño. Además, tengo como la presión baja y la tolerancia alta, así que esperaré paciente.

Encuentros

Era domingo en el rastro, en La Latina, en Madrid. De la mano de encuentros chilenos, con sabor a pasado y a presente, esperaba a la compra de una lámpara que en México llamaríamos kitch. Entonces mi mirada descubrió una cubierta de libro con tonos azules y verdes, con algo que parecía ser la palabra Corazón. Tan pronto como la tuve, rechacé la ilusión. No podía ser, y menos tan lejos de casa. Pero era. Estaba ahí junto a unos lps de Julio Iglesias y Mocedades, debajo de un montón de cacharros que casi ensuciaban la visión. Era Corazón, de Edmundo de Amicis, en su edición ilustrada de los 70s, el primer libro que leí en mi vida, y obra que según wikipedia "está construida para provocar la emoción y las lágrimas del joven lector". ¡Ya desde ahí! Será por eso que soy tan chilletas.

Me debatía entre si sacarlo de debajo de los cacharros, si tomarlo con una toalla, si atreverme a levantarlo, a hojearlo, siquiera a preguntar si tan valioso tesoro estaba a la venta. "5 euros, tío". Y entonces le hice honor a wikipedia y la vista se me nubló un poco. El libro está intacto. Tiene dentro un ticket de algo como El Corte Inglés, pero de una compra distinta. Las ilustraciones están como si hubieran sido pintadas ayer, y ahora está en mi casa, casi sujeto de estar en un altar.

No puedo esperar a sentarme y leer, como en aquél agosto de 1986, mientras me resistía a hacer la primera tarea de cuarto de primaria sentado en el escritorio de mi papá:
"Hoy ha sido el primer día de clase. Los tres meses de vacaciones,
que al principio me parecían tan largos, se han esfumado".

martes, marzo 24, 2009

Pesadilla

Era el strip, como si estuviera sobre la torre del Paris, o sobre la terraza del Planet Hollywood, pero alcanzaba a ver hasta el Circus Circus. Entraba un mensaje a mi celular y él me decía que estaba temblando porque necesitaba algo, que si no iba se moría. Y yo corría desde el Caesars hasta el Circus, pero mis pies flotaban, pero no dejaba de verlo tirado frente al Sluts of Fun o como se llame, convulsionando. Pensaba en comprarle algo, pero luego desechaba la idea porque no hay idea más estúpida. Y moría mientras yo lloraba desesperado, porque no sabía si podía traerlo de regreso a México, pero sobre todo poruqe moría y no había estado ahí para él. Y pensaba en sus hijos, y en cómo iba a decirles, y de qué iban a vivir. Y cómo iba a vivir yo sabiendo que los amigos se cuentan con una mano.

Diosidencias

Casi que no hay palabra que no me suene más extraña. La escuché hoy cuando vi a Anita después de casi 10 años, y la viví el fin de semana antepasado en Veracruz. Joel tiene a un psicólogo hace 5 o 6 años llamado Mario. Hemos hablado de lo que él le dice casi siempre que hablamos por teléfono, por msn o en Veracruz. De visita allá, le pedí que me llevara a saludar a mi Aby, la abuela de Adolfo a su casa del puerto. Sólo Ivonne y yo nos bajamos del carro, y mi compadre, mi ahijado, mi comadre y la vecina que se unió al tour luego de Las Américas esperaron fuera. Descubrí a Aby en su jardín, y le llevé gardenias. Ella a cambio me cantó y me dijo que era la flor de su noviazgo. No me lo dijo, pero supe que sospechó que Adolfo me había dicho, pero no fue así. Yo sólo las vi en el centro de Boca del Río, y supe que eran para ella. Nos abrazamos fuerte, conoció a Ivonne, que es una especie de Aby con 50 años menos, y nos instalamos en su sala. Un hijo de ella estaba de visita con su familia. Conocí al abuelo, vi fotos de Adolfo con cachetes cuendo tenía 3 años, y no dejé pasar de tomarle fotos a las fotos para molestarlo después. Subí las cajas que le enviaban, abracé a Aby como si quisiera llevarla conmigo y nos fuimos.

Al subir al carro, Joel me dijo que creía que en esa casa había crecido Mario, su terapeuta que está a punto de dejar de serlo porque se volvieron amigos. Y entonces hice clic. ¡Ortiz Rovirosa! Conocía a Mario desde hacía años, y acababa de saludarlo sin saber que era él. Nunca se me ocurrió pensar que era tío de Adolfo, y le llamé para confirmarlo. Joel le llamó a Mario y le dijo, lo recuero como si estuviera oyéndolo ahora: "Ese David que acabas de saludar en tu casa, que fue a ver a tu mamá, es el compadre que ha salido en las terapias". Regresamos a hacer evidente la coincidencia, y Mario, quien me había dicho cuando me conoció que me imaginaba más grande, ahora me dijo que me imaginaba más pequeño. El mundo no es un pañuelo, lo que le sigue!

Ya hace una década atrás, en el canal en Villahermosa tenía un cuadro en mi oficina de los pantanos de Centla, que se formaban con las iniciales LRW. Leandro Rovirosa Wade, ex dueño del canal, ex gobernador de Tabasco, primo de mi Aby.

And we were a part of it










Antes de partir, ya se veía la tónica de la escapada a media crisis. Eran la 1 y teníamos que levantarnos a las 2, y nadie se había dormido en la casa Chonty Patlán. En el aeropuerto, un taxi llegó a una terminal, otro a otra. La diversión, las epitomeces y el desfogue estaban garantizados.


Ya en NY, un taxista dominicano nos ahorró el metro de camino al Pod por 75 dólares.
Entonces las visitas obligadas al "Waldos" y las posturas que Natalia preparó especialmente para el viaje empezaron. Y también el dolor de pies. La hordirijilla bien podía haber sido asiática, porque no había caca de perro a la que no tomara fotos. Y la hordirijilla tomó café quemado de un dólar, y la hordirijilla preparó el pastel sorpresa para la mañana siguiente en Central Park. y la hordirijilla se emborrachó. Bien y bastante. Bueno, la mitad. La otra mitad cuidó a sus respectivas parejas. Yo fui del grupo de los vomitones. 15 veces para ser exactos. Más flaco y más crudo que nunca, Central Park me curó al día siguiente con un ritmo dominicano-reggetonero-jamaiquino entre hula hulas, justo después de Bethesda, en donde jamás he dejado de arrojar un penny pidiendo imposibles, de esos que casi duelen.
Y regresamos más pobres, pero más ricos en espíritu. Más cansados, pero con más ganas de cansarnos en esos menesteres. Y relajamos el alma.
- "¿Te puedo decir algo David?"
- "Alguna vez no has podido?"

martes, marzo 03, 2009

I want to be a part of it











Todo empezó de alguna forma que no puedo recordar. Cuando acordé, eran ya parte de mi vida y había una foto de ellos en algún portarretrato de mi casa. Hoy, prueba superada en Valle de que podemos pasar un fin de semana juntos y no matarnos, estamos empacando para Nueva York.

Natalia es como un yo mío en una mujer. No puedo mentirle, ni ella puede mentirme, y no seguiría trabajando aquí si no fuera porque ella hace la diferencia. Ray vino en paquete. Admiro y ansío ver la vida con el desparpajo que la ve. Todo es un gachón, o un chompson, o de nuevo un gachón. Todo es genérico en él, menos él. Con Tania no recuerdo cómo la rutina nos hizo amigos. Admiro su capacidad de ayuda sin falsa humildad, cómo se reinventa, cómo puede con todo lo que le pongas en frente. Jhon es aún el que conozco menos, pero su nobleza está en su sonrisa. No necesito presentaciones con él, tiene el alma que Tania justo necesita.

Y TÚ, compañera de 36 mil batallas, amiga del lobo estepario que no se entiende a sí mismo no puedo más que decirte que vi tanto en ti, que no pude menos que hacerte mi esposa. Me lleno la boca de decir cuánto te admiro, cuánto te amo.

Allá vamos NY, con nevadas turbulentas y un dólar casi en 16, allá vamos, porque queremos que al ser un poco parte de ti, un poco de ti se quede también en nosotros. Porque queremos generar anécdotas, porque queremos, y necesitamos, sabernos amigos.

miércoles, febrero 25, 2009

Frío

"El amor no es nada cómodo". Eso leí hoy en el blog de Mr. Ñets. No sabía qué poner ante tal certeza, que sólo se me ocurrió escribir "Qué verdad tan incómoda". En esa especie de deja vú permanente que es mi vida, Adry y Nat me contaron la misma historia, pero con protagonistas diferentes.

En el ya permanente deja vú, leí los restos de una historia de amor de un amigo que me hizo, por alguna razón, llorar. Me vi muy maricón, pero entre tantas emociones encontradas de los seres que quiero y más veo en todo el día, por un momento me sentí como espectador de una película, que ve morir el más puro sentimiento humano: el amor.

Lo que leí fue una muestra de amor incondicional, de cómo puede amarse más al otro que a sí mismo. Sólo recuerdo una frase: "Te amaba de tal manera, que me concentraba y rezaba para que vieras nevar en Nueva York".

domingo, febrero 22, 2009

Slumdog Millionarie...

Eran las 11 y me quitè las legañas de los ojos. Sòlo en sàbado, lo ùnico que se me ocurriò fue conectarme, y luego checar la cartelera de Cinemex para darle vuelo a la membresìa. Valquiria, La Duda y Slumdog eran a las 11, y yo estaba en boxers y despeinado.... pero Backyard estaba a las 11.20. El plan se fraguò en mi cabeza como cabeza de nota de portada: no me baño, me pongo una gorra, unos pants ¡y ya estàs! Ademàs, llego caminando!

Nunca se me hizo màs corto el camino a Manacar, y es que redescubrì què majestuosa puede ser una mañana de sàbado, sobre todo, a travès de los jardines de la UP. Gente desayunando bajo el Sol en las mesitas de los portales, pasto reluciente y novias mañaneras esperando en sus autos por el prìncipe azul para entrar a la iglesia. Escribà de Balaguer se hubiera sentido orgulloso, y yo me sentì con ganas de formar parte del cuadro, pero me quedaban sólo 7 minutos y debìa caminar pronto. Hasta vi un departamento que podrìa ser EL departamento.

Total, un chavo qùe me recordò al que trabaja en hamburguesas Krusty me dijo que disfrutara la pelìcula, y subì hecho la mocha a una sala en la que no había nadie màs que yo. NADIE. Sentì un poco de miedo, no sè porquè, y me dispuse a sacar todo lo que entrò en mi mochilita de contrabando.

No sè si fue la soledad, el no hablar con nadie o què, pero me Backyard me deleitò. Me sentì un tanto irresponsable de que eso pase en Mèxico y yo no haga nada por pararlo, me sentí hèroe y casi quise renunciar e todo e irme a vivir allà y atrapar al o los responsables, volverme policìa y colgarme unas 3 medallas, pero pensè que serè realista y empezarè a buscar info en internet y firmarè cuanta iniciativa ciudadana halla en pro de que eso se aclare, y sobre todo, se detenga.

Hoy voy a ver Slumdog para tener màs informaciòn antes de ver los òscares, ayer La Duda me dejò asì, con dudas de sì me gustò o no, en momentos me aburriò un poco, pero tengo una expectativa altìsima da "Quiero ser millonario", o como le hayan puesto en spanish. A ver què tal. And the oscar goes to..

miércoles, febrero 18, 2009

De amigos y cosas mejores

A los 30, he llegado a pensar que los amigos que hice los hice ya y que ya no hay nuevos. Sé que suena a viejo, pero es interesante cómo la vida te hace darte cuenta de que nada de lo que das por sentado es necesariamente cierto.

Oyendo a Adolfo en su espectacular depresión, me redescubrí a mí hace unos 10 años. ¡10 años! Hace poco esa era mi edad, de verdad, no me parece que haga tanto tiempo que no sabía qué hacer cuando tenía una erección inesperada. Y hoy, "adulto" ya, encuentro uno tras otro, nuevos seres humanos con los que me identifico tanto, que no puedo esperar para convertirlos en mis amigos.

Ayer me llamó la mamá y mi nueva "Aby", madre y abuela de Adolfo. Yo no sé qué les dijo él, pero el encargo era "por favor que coma", "llévalo a chelear", "vengan al carnaval". Me sentí tan bendecido de que un par de mujeres en sus 50s y 80s preocupadas de su retoño confiaran en mí para hacer algo por él, que algo bueno tuvo que haberles dicho de mí para que me llamaran y pudieran sentirse, en su preocupación, un poco más tranquilas.

Adolfo, ¡no sabes todo lo bueno que has traido a mi vida! Es de esas fortunas de ser compañeros de trabajo, pero descubrirse en el fondo amigos. Así me pasó siempre con mis mejores amigos: Gabriel, Joel, Javier, Natalia, Hanako, Tan, Ale, Kar, Adry.

También ayer, Edgardo me envió un mail en su acelere regio para decirme, así, llanamente, "te adoro". Yo le dije que esperaba que él se hubiera casado con Salma. Pero el punto es que hoy que lo vi llegar a la cena de consejos, no pude menos que correr como adolescente enternecida a abrazarlo, y el abrazo era lo más sincero que un abrazo puede ser. Me sentí privilegiado.

La semana pasada me reencontré telefónicamente con Ana, a quién no veo hace unos 8 0 9 años y a quien nunca pude localizar para mi boda. Me contó tantas cosas, que no pude menos que apretar una lagrimita. "¿Te acuerdas que veíamos el frasco de la mayonesa para ver si tenía que guardarse en el refri?", "¿te acuerdas del huracán cuando salimos del cine', "¿te acuerdas de Raquel, de los colombianos, de las tareas a máquina eléctrica?". Recuerdas, recuerdas, recuerdas.

No recordaba nada, y una amiga en el tiempo y en la distancia sí lo recordaba, y me hizo recordar a tantos amigos que nos perdimos en el camino de la vida y no sabemos nada de nadie. A algunos los imagino con hijos, a otros en el alcohol total. Los extraño Julio, Julio César, Félix, Merino, Tovar, ¿dónde están?

Y los nuevos encuentros siguen. Juan Carlos es un nuevo "amigo" cibernético. Creo que está muy solo y a veces lo siento medio freak, pero hay algo en lo que leo que me hace pensar que la casualidad nos hacía falta a los dos.

Un día Val me dijo algo que no entendí bien hasta hoy: "tú eres de esas personas que cuando uno piensa que ya no queda nada, escarbas". Me siento bien así.

Cuando la metáfora nos alcanzó

Antenoche, con la panza inflamada como tambor, llegué a mi casa y me arrastré a la cobija blanca que Ivonne quería donar cuando las inundaciones en Tabasco. Es sorprendente como las mujeres pueden odiar una cosa y luego amarla al grado de no querer soltarla.

Generalmente, las conversaciones nocturnas no pasan de "¿cómo te fue hoy mi amor?", pero ayer en la mañana, la metáfora aquella de "las deudas no dejan dormir", nos alcanzó. Y es que nos levantó la grabadora del teléfono que entró a todo volumen a las 7 de la mañana con un amenazante ejecutivo de tarjeta de crédito de algún banco diciendo "No se esconda, no se esconda". No se me ocurre una peor forma de empezar el día, pero algo tan desgradable nos hizo hablar más allá de "qué rico estaba el pay que me comí". Gracias ejecutivo de banco con el trabajo más triste del universo, por traer algo de acción a mis rutinarias noches.

Me permito reproducir, sabiendo de la nobleza de Mr-Ñets, bloggero al que siento más cercano cada vez que lo leo, un par de párrafos de su post Desviaciones épicas, en http://poraquiteveo.blogspot.com/, el mejor blog que haya leído, y que, pese a todo, no baja el ánimo ni la guardia jamás.

"Más tarde, a horas que no son horas, te acuestas con ella que está más agotada que tú y que supone que tú te la pasas súper chispa. En ese momento de silencio quisieras tener la imaginación suficiente para contarle las aventuras del Príncipe Eugene Van Huggies Etapa Cinco, quien con su escudo bien humectado y un temple sin alcohol y sin aroma, conquista a diario la tierra del mojón con elotitos. Pero a esas horas no hay iniciativa en la narrativa ni ganas bajo la piyama.
"Te acuestas como feto dando la espalda a tu mujer. Otro día se te acaba y tú sin decirle que allí estás, y que aunque extrañas tener el tiempo y el espacio del llanero solitario, tu reino comparte terreno y ríos y siembras con el suyo. Ella, desde su lado de la cama, también extraña sus años de soltera y ahora siente deshojarse como una princesa desterrada".

martes, febrero 03, 2009

Tú

Ayer me quedè con ganas de ti.

En el tiempo sòlo que tuve en Las Vegas, por fin tuve tiempo para mì, para pensar tambièn en nosotros, porque quiero creer en nosotros. Tengo una cosa clara, te amo. Con todas sus letras, con toda la fuerza. Decidì que te harè saber lo que no me gusta, porque guardàrmelo no me ha servido para nada, y sòlo crea un espacio que no quiero que halla entre nosotros. Y es una decisiòn que voy a cumplir, porque mi silencio no me ha traìdo nada bueno, y creo que a ti tampoco.

Hay algo que especialmente hizo mella en mi. ¨A veces me siento tan sola¨, dijiste, y me puse a pensar que yo no me he atrevido a decirte eso cuando me siento asì, y debo hacerlo, porque podemos acompañarnos, y debemos, no porque tenga que ser asì, porque quiero que sea asì, y espero que tù tambièn.

No estàs sola. Perdòname cuando no me has sentido ahì para ti, pero siempre lo he estado, es sòlo que a veces no sè còmo demostràrtelo, porque me siento intimidado por ti.

Llorè mucho en el aviòn de regreso, espero que no lo hayas notado porque no querìa arruinar lo felices que estuvimos, pero es que yo me derrumbè en el aeropuerto. No pude màs, y es que sentì que una vez màs, las vacaciones se empañaban por algo. Luego anoche, en la pelìcula, casi me sentì tonto de haber comprado una membresìa doble, pero luego pensè que lo hice porque querìa disfrutarla junto a ti, no solo, a pesar de lo que pasò. Y es que cuando muera, quiero que en mi tumba diga que ahì estàn los restos de un hombre que tratò de ser feliz, porque creo en lo que te dije, y quiero creer en nosotros.

Aplausos al Bellagio

Venìa medio happy del Luxor, caminando por el strip para no llegar en estado tan incoveniente y no hacerme un pedo -otro!-. Venìa de ver el artifact exhibition del barco que zarpò el 10 de abril de 1914, y que nomás no llegò a puerto. Como no habìa podido terminar de verlo la noche anterior, y le contè que no habìa podido verla cuando estuvo en Mèxico, el encargado me dijo ke volviera para terminar el recorrido,y poder tocar la gran pieza, sin albùr, esa que recuperaron en 1994, creo, y que es la parte màs grande sacada del lugar del accidente del Titanic. Ahh!! y comprè un dije que, aseguran, trae un pedazo original de carbòn o algo asi, y como el ser humano es el unico que tropieza dos veces con la misma piedra, lo comprè. Al fin y al cabo, la esperanza es lo ùltimo que se pierde.

Ya frente al Bellagio, como a 2 grados, me detuve a descansar de las ampollas en los pies. Y entonces empezò el espectaculo que tantas veces habìa visto desde mi ventana en el Caesar, pero no desde la calle. Era un canciòn de Shania Twain, o como se escriba, y casi llorè. Venìa ya muy sensiblòn de la expo, de la mùsica, de los recuerdos de ese sueño cuando tenìa 14 años, de whisky, y ver la magia del agua en las fuentes me llevò al extremo.

¨r u russian?¨ Me preguntò una rubia con la mirada de quien no puede estarse en pie. La mirè como hacìa mucho no miraba a una mujer, porque sentì algo de compasiòn porque algo de mì vi en ella. Sola en Las Vegas, sin nada màs que hacer que imitar a Nicolas Cage en Leaving Las Vegas y tratar de olvidar cuàn miserable se puede llegar a ser, y cuànto puede herirte lo que se ha amado tanto.

Seguì caminando. Arriba ya me aguardadaba el fantasma de los sinsabores vacaciones, una, dos, tres veces. Y entonces quise morirme, pero no tuve los huevos para hacerlo.

Pero hoy, de vuelta, me siento mejor, a pesar de la infecciòn en los ojos. Hoy como en la pelìcula., quiero decir sì.

Bajo cero

Frìo en el strip, frìo en el corazòn.

Serà posible vacacionar sin dolor?

La burra no era arisca, la hicieron.

jueves, enero 15, 2009

De hadas y duendes

Ayer cumplí un año y medio de casado. Lo recordé por accidente, debo confesar. Entonces, un dije de hada se atravesó en mi camino gracias a Natalia, y acompañado de una pequeña nota, pensé en darle una sorpresa a Ivonne, porque estaba seguro de que tampoco se acordaba.
Llegué antes que ella, el departamento estaba muy frío. El duende prendió la chimenea, y atesoraba en su mano un hadita de plata para su autodenominada y bautizada hada, fanática de sus colegas. Pero la chispa no sólo no prendió, se apagó.
Mil intentos por llamarla y un mensaje de texto para que se uniera al club, que al final no fue de Toby, respondidos por una seca llamada la noche anterior había sentado el precedente. Y había New Kids on the Block en la tele, y el hada tenía que verlos, mientras el duende hojeaba revistas porno para sacar ideas de temas para el suple de Sexo, con cero sensación de excitación, como si de verdad fuera un duende y no un humano.
Y el duende se sintió raro porque nunca encontró un momento menos frío. Y entonces se fue a dormir junto a la chimenea, con el dije de hada entre las manos, pero no pudo soñar.

miércoles, enero 14, 2009

Y no me doy por vencido!

Ok, no he podido dejar de escuchar esta canción ñoñísima. Le envié la liga a Sandy y me volteó a ver con cara de ¿¡qué pedo con tu baladita!? Y en un intento de "desñoñizarme", me envió una canción de Revolting Cocks (do ya think i´m sexy).

En fin, lo que quería era poner la letra de la ñoña, porque dice cosas bien clichosas pero que me han llegado medularmente.

Me quedo callado Soy como un niño dormido Que puede despertarse Con apenas sólo un ruido Cuando menos te lo esperas Cuando menos lo imagino Sé que un día no me aguanto y voy y te miro Y te lo digo a los gritos Y te ríes y me tomas por un loco atrevido Pues no sabes cuanto tiempo en mis sueños has vivido Ni sospechas cuando te nombré Yo, yo no me doy por vencido Yo quiero un mundo contigo Juro que vale la pena esperar, y esperar y esperar un suspiro Una señal del destino No me canso, no me rindo, no me doy por vencido Tengo una flor de bolsillo, Marchita de buscar a una mujer que me quiera Y reciba su perfume hasta traer la primavera Y me enseñe lo que no aprendí de la vida Que brilla más cada día, Porque estoy tan sólo a un paso de ganarme la alegría Porque el corazón levanta una tormenta enfurecida Desde aquel momento en que te ví… Yo, yo no me doy por vencido Yo quiero un mundo contigo Juro que vale la pena esperar, y esperar y esperar un suspiro Una señal del destino No me canso, no me rindo, no me doy por vencido Este silencio esconde demasiadas palabras No me detengo, pase lo que pase seguiré Yo, yo no me doy por vencido Yo quiero un mundo contigo Juro que vale la pena esperar, y esperar y esperar un suspiro Una señal del destino No me canso, no me rindo, no me doy por vencido...

viernes, enero 09, 2009

¿Me doy por vencido?

Si supiera cómo meter videos metería uno más ñoño que nada, cuyo video de hecho no me gusta, bueno, más bien ni lo he visto, pero la canción sí. Es esa de "No me doy por vencido", de Fonsi. Es curioso, pero justo ayer me encontraba en el blog de Joel que la había subido, y luego otra que les gustaba más y así, pero a mí de verdad me gusta porque expresa a un hombre al borde de sus ansias, que quiere un mundo con su amada, que jura que vale la pena esperar un suspiro.

Yo no lo sé. Ayer hablaba con Ángeles, y cuando me dijo que este año esperaba que la hiciera tía, de repente le dije algo que me vino a botepronto y que me sorprendió escuchar de mis propios labios. "No lo sé, es que hasta las ganas me quitaron", le dije sin pensar mucho en qué le decía. Ella guardó silencio y luego me envió un mail:

"Quiero que al leer este mail cierres los ojos y sientas un abrazo muy fuerte, fuerte... que te mando con todo mi cariño, con toda la sinceridad de una amistad de muchos años.....

Quisiera estar cerca para dártelo personalmente para que sintieras todo mi afecto y apoyo... lo que deseo para ti es que seas feliz... para mí tu eres la alegría, el optimismo hecho persona...

Hoy voy a rezar mucho por ti, te dedico mis oraciones... para que sientas el abrazo de Dios y él te ilumine el camino que debas transitar... utiliza la comunicación para encontrar el camino... y ten mucha fé.....te quiero mucho....

A la hora qué sea, para lo que sea, sabes que estoy aqui... y si te puedo ayudar no lo dudes ni tantito... aqui estaré... si es para que escuche boberías o comparta tu silencio tampoco lo dudes".



Y luego le contesté que le prometía esforzarme por ser feliz. Mentí. Y es que creo que en algún momento me di por vencido, y también con respecto a mí. Yo sí me canso, me rindo, y no juro que vale la pena esperar, o al menos, no lo sé. Ayúdame Dios.

miércoles, enero 07, 2009

Y sigue la yunta andando

Ya desde anoche, cuando venía de copiloto en la camioneta, algo, así con esa palabra "algo", se apoderó de mí. Quería volar y llegar al depa cuanto antes, sin recorrer calles llenas de grafitti. Abrí la ventana para tener algo de aire, pero el olor era nauseabundo. Redescubrí cúán fea puede ser mi Mexicalpan de las Tunas. Fue algo parecido a un ataque de pánico, pero de lo más pendejo posible. No había pasado nada, ni una discusión, ni nada, pero sentí ke un elefante se paraba encima de mi pecho. Al llegar, tuve que salir corriendo con el pretexto de que quería ir al baño, y encerrarme ahí. Pensé en hablarle al psyco, pero me sentí ñoño y mega looser. Y entonces nomás respiré, me quité el traje y una vez en piyama, la cosa estuvo mejor, un poco mejor.

Dormí de la tuna y me levante con dos pies izquierdos, no con el pie izquierdo. Me di un madraz0 en el dedo chiquito para que la señora de la limpieza no me viera desnudo. Lo de Sydney me había valido ya, y en realidad así es, pero ya vi que lo que quiero es SOLEDAD. DISTANCIA. PAZ. A ver qué me invento, pero tengo que estar unos 3 o 4 días solo sin celular ni mail a mi alcance.

Y a ver qué tal sale Manzanillo. Me suena como a que no alcanzó a ser manzana, pero Las Hadas prometen, tal vez, un poco de paz. Hoy no me caigo bien a mi mismo.